El doble terremoto que golpeó el norte de Venezuela dejó una cantidad de escombros estimada en 17 millones de toneladas, de acuerdo con el cálculo conjunto del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). La magnitud de esos restos se perfila como uno de los primeros grandes obstáculos para la recuperación de las zonas afectadas.
La remoción de materiales dañados abre una fase compleja en la respuesta al desastre, mientras avanzan las labores de evaluación estructural y de recuperación. En paralelo, los equipos de rescate internacionales han comenzado a ceder espacio a tareas más orientadas a medir daños y a definir qué edificaciones pueden seguir en pie y cuáles deben ser demolidas.
Cifra de víctimas y daños
El balance de fallecidos sigue aumentando y ya alcanza 2.954 personas confirmadas. Aún no hay una cifra definitiva sobre cuántos cuerpos permanecen bajo los derrumbes, lo que mantiene abierta la posibilidad de que el número final sea mayor. La situación ha ido desplazando el esfuerzo humanitario desde el rescate inmediato hacia una etapa de atención más prolongada.
Además, un informe de la ONU calculó los daños físicos directos en 37.000 millones de dólares, casi el triple de la primera estimación difundida. Esa revisión de costos dimensiona la carga que recaerá sobre la reconstrucción y la reposición de viviendas, infraestructuras y servicios básicos en las zonas más golpeadas.