Claves
- —Restos de mujer datan de 1819‑1825
- —Descubiertos en 1985 en la playa Yámana
- —Coincide con las primeras expediciones europeas al Polo Sur
- —Sin explicación clara de su presencia
- —Estudios sugieren exploraciones más tempranas
- Muerte de la mujer cuyo cráneo fue hallado
- Primera observación confirmada de la Antártida por Fabian Gottlieb von Bellingshausen
- Descubrimiento del cráneo en la playa Yámana por Daniel Torres Navarro
Antártida sin habitantes permanentes
La Antártida nunca ha tenido una población permanente. Cuando los exploradores llegaron a sus costas, el continente era demasiado frío y aislado para ser habitado sin tecnología moderna.
Restos de una mujer del siglo XIX
En 1985, el biólogo chileno Daniel Torres Navarro encontró un cráneo parcialmente enterrado en la playa Yámana, en el cabo Shirreff. Análisis posteriores revelaron que se trataba de una mujer joven, posiblemente de origen chileno, cuya muerte se produjo entre 1819 y 1825.

El hallazgo y su cronología
La datación de los restos coincide con el periodo en el que las primeras expediciones europeas apenas empezaban a acercarse al continente. La primera observación confirmada de la Antártida se atribuye a la expedición rusa de Fabian Gottlieb von Bellingshausen en 1820.
Hipótesis y misterios
Los investigadores han planteado varias posibilidades: la mujer podría haber pertenecido a un grupo de cazadores de focas del siglo XIX que la abandonó tras su muerte; o podría haber fallecido a bordo de un barco y haber sido enterrada en el mar, con las corrientes y aves carroñeras dispersando sus restos hasta la playa donde fueron encontrados. Ninguna de estas explicaciones ha sido demostrada y, cuatro décadas después, no aparecen nuevos restos que ayuden a esclarecer el caso.
Revisando la historia de la exploración
Mientras el misterio persiste, otro estudio invita a reconsiderar una de las grandes certezas sobre el continente. Investigadores de la Universidad de Otago sostienen que navegantes polinesios, y en particular el explorador Hui Te Rangiora, pudieron haber alcanzado las aguas antárticas ya en el siglo VII, según tradiciones orales maoríes que describen un océano helado y un paisaje cubierto de niebla.
Si se confirmara, el primer contacto humano con la Antártida sería más de mil años anterior a lo que los libros de historia suelen indicar.
