El mecánico boliviano Erwin Tumiri, uno de los seis sobrevivientes del siniestrado avión Lamia que llevaba a bordo a la plantilla del Chapecoense, estudia para piloto comercial y agradece a Dios haber tenido una segunda oportunidad.
«Ya pasó un año, ya me siento mejor, estoy haciendo mi trabajo como mecánico aéreo, estoy continuando en mis estudios de pilotaje comercial, ahora soy piloto privado», afirmó Tumiri, entrevistado por el canal privado de televisión Unitel.
Tumiri, quien reside en Cochabamba (centro), retoma lentamente su actividad como técnico aéreo. Dice que su fe, su actividad en su iglesia y la labor en su trabajo le han permitido recuperar algo de tranquilidad.
«Sí, (ha pasado) un año, hace rato estuve viendo los videos, duele recordar, para mí es muy doloroso recordar», señala Tumiri, tras rememorar el siniestro del 28 de noviembre de 2016 que dejó 71 muertos, principalmente jugadores y dirigentes del brasileño Chapecoense, a poco de llegar a Medellín.