El presidente francés Emmanuel Macron defendió el martes sus aumentos a los impuestos sobre los combustibles que han provocado protestas en todo el país, y llamó al “diálogo” para distender la situación.
En sus primeras declaraciones desde que más de 250.000 conductores bloquearon las rutas el sábado, Macron dijo que es “normal” que la gente exprese su frustración.
Dijo que intenta “modificar los hábitos” al intentar que los franceses dejen de usar combustibles fósiles, “lo cual nunca es sencillo”. Reiteró su promesa de subsidios para que familias de menores ingresos compren autos más limpios o medios de calefacción del hogar menos contaminantes.
No habló sobre la violencia. Un manifestante murió el sábado en un accidente y cientos resultaron heridos.
