El papa León XIV ha endurecido su mensaje en defensa de las personas migrantes y ha insistido en que deben ser tratadas con dignidad humana, en un contexto en el que varios gobiernos poderosos las señalan como responsables de las crisis que enfrentan sus pueblos.

Una postura contraria a la criminalización

Frente a ese enfoque, el pontífice ha optado por una línea opuesta. Su llamado se centra en reconocer la condición humana de quienes migran y en rechazar cualquier discurso que los presente como culpables de las calamidades que afectan a las sociedades que los reciben.

Denuncia a quienes se benefician del sufrimiento

Además de reclamar un trato digno, León XIV también ha criticado a quienes lucran con el dolor de los migrantes. Su posición combina la defensa de sus derechos con una advertencia sobre las prácticas que se aprovechan de su vulnerabilidad.