El papa León XIV afirmó durante el Ángelus de la solemnidad de Todos los Santos que la santidad es una vocación para todos los bautizados, no una condición reservada a unos pocos. Invitó a los fieles a tomar como ejemplo a quienes hicieron de su vida un servicio a Dios y al prójimo.
Una celebración de esperanza
León XIV señaló que la fiesta ofrece esperanza porque, dijo, Dios reconoce el bien que las personas no alcanzan a ver, conoce historias desconocidas y llega a corazones inaccesibles para los demás. Recordó que la celebración incluye tanto a quienes la Iglesia ha reconocido como santos como a otras personas cuya santidad, afirmó, solo Dios conoce.
A la luz de las Bienaventuranzas, describió a esas personas como humildes, mansas ante la violencia, comprometidas con la justicia, dispuestas a perdonar y a actuar con misericordia. También destacó a quienes construyen la paz y mantienen la fe en medio de la persecución.
El pontífice sostuvo que esa multitud no puede reducirse a un cálculo y atribuyó su santidad a decisiones y gestos de amor que se oponen a la codicia y al mal. Los santos, añadió, son una señal del Reino de Dios, que, según la enseñanza de Jesús, ya está presente entre las personas. En su reflexión evocó además la imagen del «océano del amor infinito», expresión que atribuyó a Benedicto XVI.




