El resultado del martes en Estados Unidos puede cambiar el margen de acción de Donald Trump en América Latina. Cuba, Venezuela, México y Brasil están entre los casos más sensibles.
Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, previstas para este martes 3 de noviembre, pueden modificar el margen político de Donald Trump en América Latina, desde la presión sobre Cuba y Venezuela hasta las tensiones comerciales con México y Brasil y los compromisos con gobiernos aliados de Washington.
Un avance demócrata reduciría el espacio para impulsar nuevas reformas y medidas legislativas, de acuerdo con Gabriel Clavijo, politólogo e internacionalista citado por EFE. Mariano de Alba sostuvo, por su parte, que el resultado no cambiará quién fija la política sobre Venezuela en Washington, aunque sí podría alterar los incentivos de los distintos actores.
Cuba y Venezuela, los casos más sensibles
La administración de Trump ha endurecido la presión sobre Cuba con un bloqueo petrolero, nuevas sanciones contra funcionarios, empresas estatales, negocios privados e inversores extranjeros, y una orden de arresto estatal contra Raúl Castro obtenida en Florida el pasado 19 de octubre. Una mayoría demócrata podría complicar la aprobación de nuevas medidas, condicionar recursos y aumentar el control legislativo sobre la política hacia la isla, pero no levantaría automáticamente las sanciones.
En Venezuela, Washington mantiene una relación pragmática con el Gobierno encargado de Delcy Rodríguez. El interés principal de Caracas sigue siendo lograr el levantamiento de las sanciones estadounidenses.
Aranceles, China y el caso brasileño
México intenta negociar una reducción de los aranceles estadounidenses al automóvil, el acero y el aluminio, mientras sostiene la cooperación con Estados Unidos en migración y seguridad. Claudia Sheinbaum también reclama respeto a la soberanía y reciprocidad en la lucha contra el tráfico de armas.
La disputa comercial se cruza además con la rivalidad entre Estados Unidos y China. México elevó aranceles a productos chinos para fortalecer la producción norteamericana, pero trata de evitar una ruptura con Pekín.
Brasil vive una relación más tensa con Trump por los aranceles impuestos por Washington, la inclusión de dos bandas brasileñas de narcotraficantes en la lista de organizaciones terroristas y diferencias diplomáticas. El conflicto se reconfiguró tras la victoria de Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre frente al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien salió a Estados Unidos dos días después de perder los comicios y recibió allí la bienvenida de Trump.
El abogado Guilherme Amorim, doctor en derecho constitucional de la Pontificia Universidad Católica de São Paulo, dijo que Trump podría verse obligado a ser más discreto en su protección a la familia Bolsonaro.
Entre los gobiernos más cercanos a Trump también aparecen los que se han sumado a su iniciativa Escudo de las Américas, entre ellos Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago.
Argentina depende en parte del respaldo financiero de Washington. En 2025, el Gobierno de Javier Milei recibió un acuerdo de intercambio de divisas por hasta 20.000 millones de dólares y compras de pesos para contener la volatilidad cambiaria, aunque ese apoyo no garantiza nuevas intervenciones. Un avance demócrata podría complicar la aprobación de futuros mecanismos de asistencia, en un momento en el que Milei necesita divisas para afrontar vencimientos de deuda.
El Salvador, con Nayib Bukele, se ha convertido en socio de la política migratoria estadounidense al aceptar la deportación de migrantes venezolanos a su megacárcel. Bolivia, bajo la presidencia de Rodrigo Paz, retomó la cooperación bilateral después de años de distanciamiento.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.