La postura de Israel frente al entendimiento entre Estados Unidos e Irán ha abierto dudas sobre el futuro del pacto, que ya fue firmado y será ratificado el viernes en una ceremonia en Ginebra. El acuerdo aborda el programa nuclear iraní, las fases para levantar las sanciones contra Teherán y la devolución de sus fondos congelados en el exterior, pero deja abierta la incógnita sobre posibles acciones israelíes en Líbano u otros puntos de Oriente Próximo.
Un primer paso con varios puntos sensibles
El pacto entre ambos enemigos se presenta como un avance inicial, aunque todavía no despeja los principales obstáculos que rodean su aplicación. Entre los elementos más delicados figuran los detalles del programa nuclear iraní, el calendario para desmontar las sanciones y el retorno de los activos congelados fuera de Irán.
Israel, la parte implicada en el conflicto que más se esforzó hasta el último minuto por impedir el acuerdo preliminar de paz, considera que el documento supone un resultado muy negativo para su seguridad. Esa resistencia alimenta la incertidumbre sobre la estabilidad del entendimiento y sobre el desarrollo de las próximas etapas de la negociación.
Una negociación final todavía expuesta a tropiezos
Aunque la firma ya se produjo, el proceso hacia un acuerdo definitivo aún se anuncia lleno de escollos. Las dudas se centran tanto en el contenido del pacto como en el margen de maniobra que puedan asumir otros actores de la región, en especial Israel, cuya reacción en Líbano o en otros escenarios de Oriente Próximo podría complicar el curso de las conversaciones.
