El inmueble donde nació Adolf Hitler fue convertido en sede policial para evitar que siga siendo punto de peregrinación neonazi.
La casa austriaca donde nació Adolf Hitler fue transformada en una comisaría de policía, en una decisión con la que Austria busca cerrar un largo debate sobre el uso del inmueble y evitar que siga siendo un sitio de referencia para grupos neonazis.
Un nuevo uso para un lugar cargado de simbolismo
El edificio, ubicado en Braunau am Inn, cerca de la frontera con Alemania, alberga desde este miércoles el Centro Policial de la ciudad y dependencias de la Academia de Seguridad, donde también se impartirán cursos de formación para agentes con contenidos sobre derechos humanos. Con ese cambio, el Gobierno austriaco pretende integrar el lugar en las estructuras de un Estado democrático y alejarlo de cualquier vínculo con la apología del nazismo.
Durante la inauguración, el ministro austriaco del Interior, Gerhard Karner, afirmó que la policía representa lo contrario del simbolismo asociado a esa casa. Sostuvo que encarna la democracia, el Estado de derecho, la libertad y la dignidad humana, además de su defensa frente al extremismo y el totalitarismo. Hitler nació allí el 20 de abril de 1889 y vivió en el inmueble solo sus primeros tres años.
Obras, expropiación y control del inmueble
La remodelación cambió por completo la apariencia del edificio, que pasó de una fachada amarilla a una blanca y funcional, inspirada en su aspecto original del siglo XVII. El material retirado durante las obras fue trasladado a un lugar secreto para impedir que neonazis lo usaran como reliquia. En Austria, la glorificación de Hitler constituye un delito.
El inmueble tuvo un pasado marcado por usos diversos. En la década de 1930 fue un punto de encuentro para nazis clandestinos; después de la guerra, la familia propietaria volvió a ocuparlo, aunque el Estado terminó como arrendatario principal para ejercer control sobre su uso. Más tarde funcionó como escuela de formación profesional y, hasta 2011, como sede de una organización de ayuda a personas con discapacidad. Tras quedar vacío, el Estado lo expropió en 2016, luego de fracasar varios intentos de compra.
Una comisión de expertos había recomendado darle un uso social, benéfico o administrativo, al considerar que convertirlo en museo aumentaría su atractivo para grupos extremistas y demolerlo significaría borrar una parte incómoda del pasado. Finalmente, las autoridades se inclinaron por el uso policial, una decisión anunciada en 2019.
Un cierre al debate sobre la memoria nazi
La apertura de la comisaría pone fin a un debate que por años dividió a Austria sobre cómo enfrentar un edificio cargado de simbolismo histórico. Frente a la entrada principal permanece el monumento instalado en 1989 en memoria de las víctimas del nazismo, con la inscripción: “Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más fascismo. Millones de muertos lo advierten”.
En paralelo, el semanario alemán Der Spiegel informó que, poco antes de la reapertura, unos hackers manipularon Google Maps para reemplazar la dirección original, Salzburger Vorstadt 15, por el número 88, un código usado por neonazis. La casa fue durante décadas un imán para personas que querían glorificar a Hitler, fotografiaban el lugar, recogían piedras o fragmentos de la fachada y dejaban flores.
En 2024, cuatro ciudadanos alemanes fueron sorprendidos colocando rosas blancas en las ventanas y posando para fotografías; entre ellos estaba una mujer que hizo el saludo nazi. El costo del proyecto, calculado inicialmente en unos cinco millones de euros, terminó cerca de los 20 millones por el retraso de las obras.