Israel aprobó el domingo el cierre de su centro de retención para migrantes, mientras que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, anunció un acuerdo para expulsar a 40.000 migrantes africanos que entraron irregularmente al país.
El gobierno aprobó por unanimidad el cierre del centro Holot (sur) y dio a los migrantes a un plazo de tres meses para abandonar el país, so pena de ser expulsados, indicaron los ministros de Interior y de Seguridad Pública.
Según cifras oficiales de finales de junio, 38.043 migrantes africanos, 27.494 de los cuales, eritreos y 7.869, sudaneses, se encontraban ilegalmente en Israel.
En declaraciones realizadas antes de la votación, Netanyahu apuntó que tras haber construido un muro en la frontera egipcia y expulsado a unos 20.000 migrantes africanos mediante acuerdos con terceros países, Israel había alcanzado una tercera etapa: «la expulsión acelerada».
