Irán lanzó el domingo misiles y drones contra varios estados del Golfo y declaró el cierre del estrecho de Ormuz después de que EE. UU. realizara cerca de 140 ataques contra territorio iraní, según el mando central estadounidense (Centcom). La medida, anunciada por los Guardianes de la Revolución, busca presionar a Washington y a sus aliados en la zona.

El estrecho de Ormuz, punto crítico de la escalada militar

Escalada militar y cierre del paso estratégico

Los Guardianes de la Revolución afirmaron que el estrecho permanecerá cerrado hasta que cesen las intervenciones estadounidenses en la región. En el sur de Irán, en Bandar Abás, Sirik y la isla de Qeshm, se reportaron explosiones, y un soldado iraní perdió la vida en Jask.

Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo, describió el paso como «más importante que decenas de bombas atómicas», subrayando su valor estratégico frente al programa nuclear iraní.

Repercusiones en los países del Golfo y en la navegación

Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos denunciaron ataques aéreos contra su territorio, mientras Catar informó haber interceptado misiles. Irán también señaló haber alcanzado una base aérea estadounidense en los Emiratos y realizó un ataque contra instalaciones logísticas en el puerto omaní de Duqm.

Según la agencia británica UKMTO, un barco fue alcanzado a 17 km al este de la península de Musandam, provocando un incendio y la evacuación de la tripulación. Entre los 11 ciudadanos indios a bordo, diez fueron rescatados y uno sigue desaparecido.

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, calificó la decisión de Irán como «una mala decisión» que tendrá consecuencias.