El Gobierno de la India ha decidido mantener una postura neutral en la disputa territorial entre Venezuela y Guyana, evitando tomar partido a pesar del pedido de apoyo de Georgetown. Esta decisión se debe al trasfondo político y petrolero en juego.
En un comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores de la India, se enfatizó la importancia de resolver la situación de manera pacífica y evitar una escalada de las tensiones. Además, se expresó el respaldo a las iniciativas diplomáticas regionales recientes sobre la cuestión fronteriza Guyana-Venezuela.
Al mismo tiempo, se indicó que se está siguiendo de cerca los acontecimientos relacionados con el territorio Esequibo.
La declaración de la India llega después de que el presidente guyanés, Irfaan Ali, solicitara públicamente la intervención de Estados Unidos, India y Cuba para mediar en la situación con Venezuela.
Guyana, un aliado importante de la India en Suramérica, se encuentra en una disputa territorial con Venezuela por la región del Esequibo, reconocida por sus grandes reservas petroleras.
La controversia tiene más de un siglo y ha estado bajo mediación internacional, intensificándose en los últimos años tras el descubrimiento de yacimientos de petróleo por parte de ExxonMobil en las aguas en disputa.
El reciente referendo consultivo agudizó la situación, siendo utilizado por el Gobierno venezolano como justificación para actuar en la «anexión» de la zona en reclamación.
Intereses petroleros
La India, siendo el tercer mayor consumidor de petróleo en el mundo, contempla la posibilidad de invertir en el desarrollo de la industria petrolera en Guyana, que se vislumbra como un potencial proveedor de energía.
No obstante, la comunidad de la diáspora india compone más del 30 % de la población de Guyana, muchos de ellos descendientes de quienes fueron llevados al país durante la época colonial británica.
La posición cautelosa de la India también coincide con la reanudación de la importación de crudo venezolano, suspendida durante tres años debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos al gobierno de Nicolás Maduro.
Hasta 2020, Venezuela era el quinto mayor proveedor de petróleo para la India, suministrando más de 15 millones de toneladas de crudo a las refinerías indias, según datos comerciales oficiales de la India.