Silencio institucional en la hora de oro
Tras los temblores de 7,2 y 7,5 grados que sacudieron la zona centro‑norte el 24 de junio, el gobierno no activó el Sistema Nacional de Protección Civil en las primeras 48 horas. El ex director de Protección Civil, el general retirado Antonio Rivero, denunció que la respuesta se limitó a anuncios tardíos y a la prioridad de controlar el territorio, en lugar de rescatar a los sobrevivientes.
Principales fallas señaladas por el ex director
Rivero describió cinco áreas críticas donde el Estado venezolano falló:
- Falta de preparación antisísmica y ausencia de planes de respuesta inmediata.
- Construcciones vulnerables, especialmente en proyectos de la Misión Vivienda, y escasez de bomberos (solo dos o tres estaciones para más de 400 000 habitantes en La Guaira).
- Comunicación deficiente y ausencia de liderazgo visible del actual director de Protección Civil.
- Uso de la Fuerza Armada Nacional para contención y control, en vez de como músculo logístico de rescate.
- Carencia de una Evaluación de Daños y Análisis de Necesidades (EDAN) que orientara la solicitud de ayuda internacional.
El general Rivero recordó que, según los protocolos internacionales y la Ley venezolana de Protección Civil, el director nacional debe comunicarse de inmediato con el presidente, activar el sistema y ordenar el despliegue masivo de bomberos, Protección Civil y unidades militares. Nada de eso se hizo durante la ventana crítica.
El experto también señaló que un informe de la Agencia de Cooperación Japonesa (JAICA) de 2005 advertía el riesgo sísmico y recomendaba normas antisísmicas que nunca se aplicaron, lo que agravó el desastre.
En conclusión, la combinación de centralismo político, falta de inversión técnica y la transformación de los cuerpos de salvamento en órganos de control de orden público multiplicó las bajas y dificultó la asistencia humanitaria.
