Ambos símbolos decembrinos son un mensaje de «esperanza» en medio de la pandemia, aseguró el papa Francisco.
El tradicional árbol de Navidad de la plaza de San Pedro, un abeto rojo y un Pesebre gigante de cerámica, fueron inaugurados e iluminados este viernes 11 de diciembre como un mensaje de «esperanza» en medio de la pandemia, aseguró el papa Francisco.
«Hoy más que nunca» el árbol y el Pesebre «son un signo de esperanza», afirmó el Pontífice, al recibir unas horas antes en el Vaticano a las delegaciones que obsequiaron el árbol de Navidad y el Nacimiento (o Belén).
«El Pesebre es una monumental instalación que no deja indiferente a nadie. Originario de la localidad de Castelli, en la región italiana de los Abruzos, está compuesto por estatuas de cerámica de tamaño mayor al natural, alzadas sobre una plataforma luminosa de casi 125 metros cuadrados que rodea el obelisco central de la Plaza», destacó la agencia ACI Prensa.
El Papa afirmó que “contemplando la Sagrada Familia y a los diferentes personajes, nos sentimos atraídos por su humildad desarmada”.
