El Pontífice ofició misa por el Día de los Difuntos en la capilla del cementerio Teutónico, dentro del Vaticano.
El papa Francisco apeló este lunes 2-N al valor de la «esperanza cristiana» en los momentos más oscuros y desesperados de la vida durante la misa por los difuntos, este año dedicada especialmente a las víctimas de la pandemia de coronavirus. El Pontífice meditó sobre el ejemplo del profeta Job del Antiguo Testamento y recordó que, cuando estaba a punto de morir tras las duras pruebas que tuvo que superar, confesó que su única certeza era Dios, el redentor y la vida eterna.
«Esta certeza en el momento final de la vida es la esperanza cristiana. La esperanza que es un regalo. No podemos tenerla, sino que es un don que debemos pedir», apuntó.
El Pontífice alentó a pedir al Señor la esperanza, ya que “esta certeza es un don de Dios porque nosotros no podremos tener la esperanza con nuestras fuerzas, sino que debemos pedirla, porque la esperanza es un don gratuito que nosotros no merecemos nunca, es dado, es Gracia” y reiteró que “esta esperanza no decepciona”. Francisco reconoció que «hay muchas cosas desagradables que nos desesperan, que nos hacen creer que todo será una derrota, que tras la muerte no hay nada», pero recomendó pedir la gracia de la esperanza, que describió como un ancla. Este año, debido a la pandemia, el Papa argentino celebró esta misa por los difuntos, después del Día de Todos los Santos, dentro de los muros vaticanos, en la capilla de su cementerio teutónico, y no acudió a un camposanto romano como es tradición.
La misa por el Día de los Difuntos fue en la capilla del cementerio Teutónico, dentro del Vaticano.