El Gobierno anunció un fondo inicial de 200 millones de dólares para atender los daños dejados por las lluvias, una suma que luce mínima frente a las estimaciones de organismos internacionales, que elevan el costo de la reconstrucción a varios miles de millones de dólares. Mientras tanto, familias desalojadas en Caracas y La Guaira siguen esperando respuestas concretas sobre sus viviendas.

Las estimaciones internacionales multiplican el costo oficial

Un informe técnico de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, elaborado junto con las firmas Ingeniar CAD/CAE y ERN, calcula en 37 mil millones de dólares los daños físicos directos en edificaciones e infraestructura. El documento precisa que ese monto corresponde a un evento con un periodo de retorno de 180 años y advierte que no incluye pérdidas indirectas, interrupciones productivas, costos de emergencia ni gastos de reforzamiento estructural y reconstrucción.

En paralelo, una evaluación satelital del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, con una metodología distinta y preliminar, ubica los daños en viviendas y activos económicos en 6.700 millones de dólares.

Las cifras oficiales también quedan lejos de esa magnitud. Según datos divulgados por Delcy Rodríguez, 189 edificios se desplomaron por completo de un total de 855 edificaciones afectadas, lo que dejó suficientes damnificados como para llenar 46 “campamentos transitorios” de refugio.

Familias sin respuesta y hospitales con daños

En el edificio Continente, en la avenida México de Caracas, Zoraida Martínez lleva una semana durmiendo en una acera junto a otras 269 familias. La estructura no muestra grietas visibles desde fuera, pero por dentro sufrió daños serios en la base que la sostiene. Ocho inspecciones de Protección Civil, bomberos e ingenieros universitarios no han bastado para que reciban un documento firmado que certifique si pueden volver a entrar.

“No hemos recibido ayuda de ningún ente del Estado”, resume Martínez, quien anotó en una hoja de cuaderno a sus vecinos en espera: 155 adultos, tres embarazadas, ocho ancianos y 88 niños.

El impacto también golpeó la red hospitalaria. Isabel Iturria confirmó esta semana que los hospitales Francisco Antonio Rísquez y el Periférico de Coche, en Caracas, recibieron clasificación “roja” tras las evaluaciones estructurales y debieron cesar toda actividad asistencial, con traslado de pacientes a otros centros. Otros hospitales, como la Maternidad Concepción Palacios y el J.M. de los Ríos, obtuvieron clasificación “verde” pero con restricciones de ingreso mientras se reparan daños menores en mampostería y cielos rasos.

En Las Américas, más de cien familias conviven con el temor de que los tanques de agua fracturados en cuatro edificios terminen de colapsar. En El Junquito, 22 familias que llevaban 16 años esperando una reubicación tras derrumbes por lluvias sumaron otras cuatro después del terremoto y ahora aguardan materiales de construcción. En Pericoco, estado La Guaira, cinco viviendas colapsaron por completo y sus habitantes siguen pidiendo ayuda para reconstruir.

La cooperación internacional, aunque activa, también se mueve en montos menores. El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo anunció una donación de al menos un millón de dólares, la CAF activó un fondo con un millón de dólares de capital semilla y una donación previa de 300 mil dólares, y se comprometió a no cobrar comisión por administrar recursos de terceros.

Rodríguez ha señalado además conversaciones con el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional para “recuperar recursos” en cuentas del país y destinarlos a la infraestructura de viviendas, así como con el Banco Mundial, que habría ofrecido cooperación no reembolsable y líneas de crédito, aunque sin cifras concretas públicas hasta ahora.