Este viernes, a las diez de la mañana, la Guardia Civil entró en la casa de ejercicios El Buen Pastor, en Toledo, y reunió a los familiares en el jardín, 72 horas después del accidente ferroviario. El mensaje fue directo: debían prepararse para el peor de los escenarios.

El silencio se rompió en el jardín

Tras esa advertencia, un grito de dolor cortó el silencio. Una mujer cayó de rodillas mientras quienes la acompañaban intentaban sostenerla. Para las familias, el hilo de esperanza que aún conservaban empezó a deshacerse en ese momento.

Una decisión difícil entre los allegados

Después de la visita, en la casa se abrió un debate doloroso entre más de cien personas: si contar de inmediato las malas noticias al resto de la familia o esperar un poco más. “A veces es mejor la hostia directamente que sostenida en el tiempo”, le dijo una mujer a su madre.