A las 8.31 del miércoles, seis trenes que circulaban por la línea de alta velocidad entre Madrid y Sevilla quedaron afectados por la caída del sistema LZB en un tramo de 63 kilómetros. Ese sistema evita que dos convoyes coincidan en el mismo cantón o segmento de la vía.
La avería obligó a operar con los sistemas ASFA y BSL. Los maquinistas contactaron con el centro de coordinación de Adif en Atocha, en Madrid, donde, según los audios publicados por EL PAÍS, nadie pareció sorprendido por la incidencia.
170 caídas en lo que va de año

Después, el ministro Óscar Puente explicó que el LZB había dejado de estar en servicio 170 veces en lo que va de año. Eso equivale a una caída casi cada dos días, con incidencias de distinta duración.
En este caso, la reactivación de la marcha se hizo con protocolos incorrectos, según los audios difundidos. El resultado fue un AVE que avanzaba a entre 160 y 200 kilómetros por hora y terminó chocando contra un tren Iryo detenido en Urda, en la provincia de Toledo.
El choque dejó al menos 69 muertos
El accidente provocó al menos 69 muertos y centenares de heridos de diversa consideración. La secuencia expuesta por los audios y el primer informe técnico sitúa la caída del sistema como el punto de partida de una cadena de fallos que terminó en la colisión.





