La justicia noruega dio la razón el miércoles a Anders Behring Breivik, que mató a 77 personas en 2011, y condenó al Estado noruego por trato «inhumano», como lo denunciaba el extremista de derecha.
«La Corte (…) llegó a la conclusión de que el régimen carcelario implica un tratamiento inhumano a Breivik», estimó el tribunal de Oslo, argumentando que mantenerlo en régimen de aislamiento desde hacía cerca de cinco años era una violación del artículo 3 de la Convención Europea de los Derechos Humanos.
La juez Helen Andenaes Sekulic sin embargo desestimó la demanda de Breivik respecto a sus comunicaciones con el exterior, ámbito cubierto por el artículo 8 de la misma convención.
El extremista de 37 años, que ahora se declara abiertamente neo-nazi, pedía el levantamiento de las restricciones sobre su correo y sus visitas para poder comunicar con sus simpatizantes, una perspectiva rechazada por las autoridades por cuestiones de seguridad.
