Tras siete años de negociaciones, la Unión Europea, con merkel y Macron a la cabeza, se pusieron de acuerdo con el líder chino Xi Jinping.
La Unión Europea (UE) y China culminaron este miércoles 30 de diciembre las negociaciones sobre el acuerdo de inversiones que mejorará el acceso al mercado chino a las empresas europeas y les garantizará competir en mejores condiciones con las compañías del país asiático. «Hoy UE y China concluyeron las negociaciones sobre un acuerdo de inversiones», dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, tras reunirse con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el primer ministro chino, Xi Jinping, en un comunicado para sellar políticamente el acuerdo. El acuerdo se selló también posteriormente entre la canciller alemana, Angela Merkel -cuyo país ha presidido este semestre el Consejo de la UE-, el presidente francés, Emanuel Macron, y el chino, Xi Jinping, en otra videoconferencia posterior.
El pacto llega tras siete años de negociaciones y después de que Pekín se haya comprometido con Bruselas a avanzar hacia la ratificación de las convenciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), incluidas las relativas a los trabajos forzados; pero pasarán varios meses hasta la firma y su posterior entrada en vigor. Los bajos estándares laborales chinos, y el trabajo forzado en particular, eran la principal preocupación de los países europeos en relación a este acuerdo.
«La UE continua comprometida con las normas basadas en la cooperación internacional», dijo Michel en Twitter tras la reunión, al tiempo que «agradeció» el acuerdo político alcanzado con Pekín. La UE destacó la importancia económica del acuerdo, así como que «liga a las partes en una relación de inversión basada en valores y en principios de desarrollo sostenible» «El Acuerdo de Inversiones ayudará a reequilibrar la relación comercial y de inversión entre la UE y China», afirmaron Von der Leyen y Michel, destacando que China se ha comprometido a dar un «nivel sin precedentes de acceso al mercado para los inversores de la UE», proporcionándoles «certeza y predictibilidad» a sus operaciones. El acuerdo mejorará también la igualdad de condiciones para los inversores europeos al fijar «obligaciones claras» para las empresas estatales chinas, prohibir la transferencias de tecnología forzosas y otras practicas que distorsionen la competencia, y reforzar la transparencia de los subsidios públicos.
«Las compañías de la UE se beneficiarán a partir de ahora de un trato más justo cuando compitan en los mercados chinos», afirmaron los líderes europeos.