La ciudad de Estrasburgo, en el este de Francia, abrió este lunes una sala de consumo supervisado de drogas para habitantes de la región y de la vecina Alemania.
Este espacio, instalado en el recinto del hospital universitario de Estrasburgo, se compone de una zona de recepción, otra para el consumo de drogas y una tercera para descansar y charlar, comprobó un periodista de la AFP durante una visita de prensa.
La sala se divide en seis «puestos» separados por tabiques, en los que los toxicómanos podrán inyectarse su droga, y otros dos para la toma de estupefacientes por vía nasal e inhalaciones, según la asociación que gestiona el lugar.
Un enfermero y un acompañante les darán a los usuarios el material esterilizado «de uso único y personal», sin intervenir en la toma de drogas de esas personas, todas mayores de edad, que traerán sus propias sustancias.
