En Shenkeng, un distrito ubicado a diez kilómetros de Taipéi, investigadores y productores locales trabajan contra reloj para revivir una industria del té que el abandono convirtió en bosque hace medio siglo. El esfuerzo cuenta con respaldo del gobierno taiwanés y apunta tanto a recuperar la producción como a preservar el patrimonio cultural de la zona.

El té resurge en Taiwán con tecnología contra el clima

El clima cambió el principal desafío

El obstáculo ya no es económico, sino climático. Los tifones se han intensificado entre 12 % y 15 % en la región, y los ciclones de categoría 4 y 5 han duplicado o triplicado su frecuencia en lo que va de siglo. Solo en 2025, las tormentas dejaron pérdidas superiores a 31,3 millones de dólares. A eso se suma que las nieblas matinales que mantenían húmedas las laderas ahora se disipan antes y que las lluvias llegan en ráfagas cortas e intensas, en lugar de la llovizna constante que favorecía el cultivo del té.

El té resurge en Taiwán con tecnología contra el clima

Para enfrentar ese escenario, Li Chao-shiang, profesor asistente de la China University of Technology en Taipéi, se incorporó a Preserving Legacies, una iniciativa financiada por la National Geographic Society. El equipo estudió antiguos bancales de piedra construidos por generaciones anteriores de agricultores y comprobó que ayudaban a canalizar el agua y retener el suelo.

El té resurge en Taiwán con tecnología contra el clima

Ahora esos bancales son reconstruidos e integrados con riego por goteo, sensores de humedad, acolchado con hojas caídas y especies estabilizadoras de taludes, como el mirto crespón de Taiwán. Además, el monitoreo fue digitalizado: imágenes satelitales detectan movimientos de ladera y una aplicación del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología para la Reducción de Desastres permite identificar zonas de riesgo.

Los resultados, recogidos en un resumen ejecutivo publicado en septiembre de 2026, apuntan a un modelo que combina saberes tradicionales con tecnología moderna.