La misión del Papa para acabar con la guerra en Ucrania sigue siendo un misterio
La anunciada misión de paz del Papa Francisco para poner fin al conflicto en Ucrania sigue siendo un secreto guardado tanto en los pasillos del Vaticano como en la diplomacia internacional. Ni Kiev ni Moscú han confirmado la iniciativa, y el Kremlin volvió a negar la existencia de cualquier plan propuesto por la Santa Sede.
Sin embargo, el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, aseguró que la misión se llevará a cabo y que estaba sorprendido por las reacciones de las autoridades ucranianas y rusas. Parolin reiteró las palabras del Papa durante una rueda de prensa en Budapest, donde aseguró que «hay una misión en marcha, pero aún no es pública».
Por el momento, nadie sabe cómo interpretar esta negación o qué motivación o razonamiento podría estar detrás de ella. La presencia del metropolita Antoni, presidente del Departamento de Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú, en el Vaticano durante estos días no tiene relación con la misión, según Parolin.
La iniciativa papal ha sido comparada con el intento de Juan Pablo II de evitar el estallido de un conflicto en Oriente Medio en 2003, enviado al cardenal Roger Etchegaray a Bagdad y al cardenal Pio Laghi a Washington para negociar con Saddam Hussein. Aunque Laghi no logró ningún resultado, Etchegaray tuvo éxito al reunirse con el presidente iraquí y convencerlo de aprobar una ley contra las armas de destrucción masiva en 48 horas.
