Un hombre declarado culpable de matar a cinco personas, incluida su esposa, en una racha de disparos cerca de Houston fue ejecutado el miércoles.
La inyección letal para Coy Wesbrook fue la octava este año a nivel nacional y cuarta en Texas, donde se aplica más la pena de muerte que en cualquier otro estado.
Antes de ser ejecutado, Wesbrook, de 58 años, ofreció disculpas profusamente a los parientes de algunas de sus víctimas que atestiguaron el castigo.
«Quiero decir que lamento el dolor que les he causado a ustedes», afirmó. «Lamento que no puedo traer a todo el mundo de vuelta. Desearía que las cosas hubieran sido muy distintas».
