El gobierno estadounidense está tratando de dificultar a los solicitantes de asilo la posibilidad de trabajar legalmente en el país mientras se tramitan sus casos.
El Servicio de Ciudadanía e Inmigración anunció el miércoles que la propuesta duplicará a un año el tiempo de espera y le prohibirá trabajar en el país a quienes crucen la frontera ilegalmente.
La nueva norma busca desalentar a los inmigrantes que no califican para el asilo de solicitar ese status, en un sistema migratorio abrumad en que cientos de miles de personas tienen casos de asilo pendientes, dijo la agencia.
La meta es “restablecer la integridad del sistema de asilo y reducir el incentivo a quienes desean solicitar asilo con el único propósito de obtener un permiso de trabajo”, declaró el director interino de la agencia, Ken Cuccinelli, en un comunicado.
