El portavoz del Departamento de Estado, Justen Thomas, habló con PANORAMA. Reafirmó que serán los cubanos quienes conducirán sus reformas. Analizó el tema de las sanciones contra Venezuela.
Juan Pablo Crespo
La histórica visita del presidente Barack Obama a Cuba (abril) y su reunión con su homólogo Raúl Castro de alguna manera blindaron el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, nuevos lazos que ayudarán a fortalecer la integración del continente.
Justen Thomas, portavoz del Departamento de Estado, en entrevista con PANORAMA, aseguró que pese a las diferencias históricas entre Estados Unidos y Cuba, ambos países pueden contribuir mucho en pro de la región. “Como dijo el presidente Obama en La Habana, a pesar de que Cuba y Estados Unidos hemos sido partes de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, la normalización de las relaciones puede ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en las Américas”.
El portavoz no dejó por fuera la crisis que vive Venezuela y las polémicas sanciones que, según él explicó, han sido ratificadas solo contra algunos funcionarios venezolanos. Estas sanciones, sin embargo, han sido rechazadas por el Gobierno de Nicolás Maduro y calificadas por el Presidente como “amenazas” e “injustificadas”, mientras gran parte de la comunidad internacional se ha solidarizado con Venezuela.
Sobre el futuro de la isla antillana, Thomas indicó que su país “visualiza una Cuba pacífica, próspera y democrática”. Ratificó que Washington no impondrá ningún sistema ni político ni económico a los cubanos.
—Venezuela es un tema importante para Cuba y EE UU. Se sabe que Obama y Raúl Castro tocaron tangencialmente el tema. ¿Vendrán conversaciones entre los dos países para tratar la crisis que atraviesa Venezuela? —El Gobierno de los Estados Unidos sigue preocupado por las acciones tomadas por el Gobierno de Venezuela para silenciar a sus oponentes y limitar la autoridad legítima de la Asamblea Nacional. También seguimos reclamando que se respete la voluntad del pueblo, el estado de derecho, la separación de poderes dentro del Gobierno y el proceso democrático. Y vamos a seguir trabajando en estrecha colaboración con los demás países de la región tanto para apoyar una mayor expresión política en Venezuela, como para alentar al Gobierno venezolano a que se ponga a la altura de los compromisos compartidos con el resto de la región respeto a la democracia y los derechos humanos. Bien como dijo el presidente Obama en La Habana, a pesar de que Cuba y Estados Unidos hemos sido partes de diferentes bloques de naciones en el hemisferio, la normalización de las relaciones entre ambos países puede ayudar a fomentar un mayor sentido de unidad en las Américas.
—Pocos días antes de la llegada de Obama a Cuba, el Presidente prorrogó el decreto que declara a Venezuela como una amenaza contra EE UU, mientras Raúl Castro mostró su apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro y pidió la eliminación del decreto, ¿qué análisis hace al respecto? —Las sanciones contenidas en la orden ejecutiva del 9 de marzo, en realidad no son nuevas sanciones. Por el contrario, el decreto tiene la finalidad de garantizar que las actuales sanciones aplicadas contra siete individuos en Venezuela se mantengan. Quiero ser claro al respeto, las sanciones no están dirigidas al pueblo, ni a la economía de Venezuela, sino a quienes estén involucrados o sean responsables por el incumplimiento de las garantías de los derechos humanos, la persecución a los opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa, los arrestos arbitrarios y la detención de manifestantes que se expresan contra del Gobierno, así como la creciente exposición de la corrupción pública.
—Washington y La Habana discrepan cuando del tema de derechos humanos en la isla se trata, un tema clave. ¿Cómo poder avanzar en este punto si el Gobierno cubano asegura que los derechos humanos son garantizados y ustedes insisten en que son violentados? —No es ningún secreto que nuestros gobernantes están en desacuerdo sobre el tema de los derechos humanos, y nuestra nueva política hacia Cuba nos permite plantear nuestras preocupaciones directamente con el Gobierno cubano y hacer una mejor defensa de los derechos humanos, algo que sigue siendo una pieza central de nuestra política hacia Cuba. En su discurso al pueblo cubano, y en presencia del presidente Raúl Castro, el presidente Obama reconoció la dignidad que viene con la educación, la salud, tener comida en la mesa y un techo donde protegerse. A la misma vez, Obama se refirió a las libertades de expresión, de reunión, de manifestación pacífica, y de elegir a sus propios líderes, como derechos universales que corresponden a todos los habitantes del mundo, incluidos los cubanos. Repito en esta y en otras ocasiones el llamado al Gobierno cubano para que respete los derechos de sus ciudadanos y para que ponga fin a la práctica común de detenciones arbitrarias. Y por supuesto las otras naciones del mundo también tienen un papel importante para jugar. Los cubanos merecen el apoyo de los Estados Unidos y de todos los países de nuestro hemisferio, que se han comprometido a promover y defender la democracia por medio de la Carta Democrática Interamericana. —¿Visualiza usted una Cuba al estilo China, abierta económicamente, pero cerrada desde el punto de vista político? —Los Estados Unidos visualizan una Cuba pacífica, próspera y democrática. Pero no podemos, y no debemos, hacer caso omiso a las diferencias reales que tenemos sobre cómo organizamos nuestros gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Los Estados Unidos no van a imponerles a los cubanos un sistema político, ni económico, ni de otro tipo. Desde luego, los Estados Unidos quieren ver cambios en Cuba, cambios que mejoren la vida de su población, pero al final, los cubanos serán quienes conducirán las reformas económicas y políticas de su propio país. Recientemente, hemos visto cambios en Cuba, en particular en lo que respecta al acceso a internet, la capacidad de operar una pequeña empresa, y queremos que estos cambios continúen, por lo que el presidente Obama decidió avanzar con los cambios en las regulaciones, para que estas faciliten oportunidades de viaje y negocios en Cuba, abriendo más espacios para que el pueblo cubano pueda lograr mejoras en sus propias vidas.
—Solo el Congreso puede levantar el embargo a Cuba, sin embargo, el Presidente lo podría aliviar un poco más con medidas ejecutivas, ¿qué más está previsto en este sentido? —Los cambios regulatorios durante el Gobierno de Obama, los cuales se iniciaron en 2009, han impulsado nuestros objetivos de apoyar los derechos humanos, la mejora de la vida de la población cubana, y la promoción de relaciones más estrechas entre nuestros pueblos. El Gobierno de Estados Unidos sigue evaluando cuál es la forma más efectiva de fortalecer a la población cubana, en consonancia con el nuevo enfoque de la política del presidente Obama y en consonancia con las leyes. Por ejemplo, el Gobierno estadounidense recientemente anunció cambios regulatorios que permitirán más vuelos directos entre Estados Unidos y Cuba, lo que aumentará la capacidad de los estadounidenses de viajar a Cuba para relacionarse directamente con el pueblo cubano. Esperamos que el Gobierno de la isla, por su parte, continúe modificando sus propias regulaciones para aprovechar la apertura de las regulaciones de los Estados Unidos, para que los empresarios cubanos puedan beneficiarse y contribuir a la generación de una Cuba próspera.
—¿Cree usted que al Congreso de EE UU se le han presentado ya suficientes argumentos como para que se convenza sobre la necesidad de levantar el bloqueo? —No puedo hablar por el Congreso de Estados Unidos, pero el presidente Obama cree que todos queremos que el pueblo cubano viva mejor y, claramente, nuestra anterior política de aislamiento no estaba ayudando a mejorar la vida de los cubanos. El propio Obama ha cuestionado el embargo como una carga obsoleta sobre el pueblo cubano y sobre los estadounidenses que quieren trabajar y hacer negocios o invertir en Cuba. Esta nueva política de Estados Unidos, de compromiso con Cuba, tiene un fuerte apoyo de la población estadounidense y de las empresas estadounidenses, que están tomando ventaja de la ampliación de las oportunidades para reunirse con la población cubana y capacitarlos. Y es por eso que creemos que esto es algo que se ve, no sólo en los miembros de ambos partidos del Congreso, pero también en muchas personas de la comunidad cubano-americana, de las comunidades religiosas, como la Iglesia Católica, en el apoyo a este cambio en la política. Al mismo tiempo, los avances en el tema de los derechos humanos por parte del Gobierno cubano también podrían tener una gran influencia en convencer al Congreso para levantar el embargo.
—¿Considera usted que en el Congreso norteamericano se fortaleció el interés por el levantamiento del embargo tras la agenda que Obama cumplió en Cuba? —La agenda del presidente Obama a Cuba se centró en actividades para alentar al Gobierno cubano a adoptar medidas que mejoren la vida de la población cubana, abrir líneas directas de comunicación con el pueblo cubano, y continuar con la serie de diálogos que hemos iniciado con el Gobierno de Cuba. Ahora bien, en varias ocasiones, el presidente Obama instó al Congreso estadounidense a iniciar un debate sobre los méritos del embargo, y declaró abiertamente que ya es ahora de que el embargo sea levantado. Pero, incluso, si el embargo fuera levantado mañana mismo, los cubanos no se darían cuenta del potencial de tal acción si no ocurren cambios sostenidos en Cuba. Obama fue muy claro durante su discurso del mes pasado en La Habana, respecto a que debería ser más fácil de abrir un negocio en Cuba. Un trabajador debe ser capaz de conseguir un trabajo directamente con las empresas que invierten en Cuba. Dos tipos de monedas no deben crear una separación en el tipo de salarios que los cubanos puedan ganar. Y la internet debe estar disponible a través de la isla, para que los cubanos puedan conectarse con el mundo en general y a uno de los grandes motores del crecimiento en la historia de la humanidad. Estas son las condiciones que el Gobierno cubano podría cambiar para beneficiar a su pueblo, y no están en absoluto relacionadas con el levantamiento del embargo por parte del Congreso.