El acuerdo alcanzado en el seno de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) de reducir la cuota de producción de crudo, es una nueva puerta de posibilidades para evitar descalabro en el mercado del sector.
Ecuador, miembro de la OPEP y uno de los principales mediadores para alcanzar un consenso, anunció que está satisfecho con el pacto de reducir la oferta del llamado Oro Negro en aproximadamente 1,2 millones de barriles diarios.
Con el acuerdo, obtenido en la reciente 171 Conferencia de la Organización efectuada en Viena (Austria), la producción quedó establecida en un máximo de 32,5 millones de barriles por día, efectivo a partir del 1 de enero de 2017.
«OPEP demostró su cohesión y su continua relevancia en el siglo XXI. Hoy fue un día muy importante para nuestra organización y para Ecuador», indicó el canciller ecuatoriano, Guillaume Long en su cuenta en la red social twitter, al término del encuentro, el 30 de noviembre.
Con una vigencia de seis meses, la disposición, que podría extenderse por otro período de 180 días, incluye a los estados productores, pero no miembros del bloque internacional, entre ellos Rusia.
El aporte de las naciones no OPEP sería de una reducción de 600 mil barriles al día, resaltó por su parte la cancillería de Ecuador en nota de prensa.
La determinación recién tomada tuvo un preámbulo, que dejó el camino allanado: el encuentro realizado en Argelia en septiembre último, en el cual hubo respaldo generalizado a la idea de establecer un límite de producción.
Con ese punto de partida, los estados OPEP llegaron a Viena convencidos de la necesidad de un ajuste, algo que se logró, para el beneficio de todos.
Previo a partir hacia Austria, el jefe de la diplomacia ecuatoriana manifestó optimismo en que se lograría el acuerdo, durante un conversatorio con medios nacionales y extranjeros acreditados en Quito, desde la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana.
Entonces, el titular adelantó que la idea era disminuir la producción diaria de alrededor de 33,4 millones de barriles, a una cifra de entre 33 a 32,5 millones.
Para Ecuador, estabilizar los precios del crudo era un imperativo, una medida que consideraba provechosa desde el punto de vista doméstico, pero también beneficiosa a nivel global.
Por esa razón, Long describió como histórico el acuerdo que establece la reducción de 4,45 por ciento en la producción petrolera, alrededor de un millón de barriles.
Según explicó en entrevista con Ecuador Inmediato Radio, el consenso sorprendió a todos, pues el pleno consiguió algo no resuelto en ocho años, el recorte.
Para el ministro de Exteriores es «una medida muy audaz, muy fuerte, es una señal muy contundente al mercado».
La reunión, calificada como difícil, comprendió ocho o nueve horas de negociación, y si bien en este momento los 14 países miembros de la OPEP producen juntos la tercera parte del petróleo mundial, también resultó importante el compromiso de los estados no OPEP, precisó.
El consenso obtenido fue resultado entonces de la voluntad política de las partes comprometidas al recorte. Otro punto positivo fue la creación de un Comité de Monitoreo para asegurar el cumplimiento de los compromisos. Cinco naciones integrarán el organismo, tres OPEP (Kuwait, Venezuela y Argelia) y dos que no pertenecen a la Organización.
Con la tranquilidad de saber que hay estabilidad en la producción petrolera, Ecuador puede entonces enfocarse en consolidar y mantener los logros en el sector hidrocarburífero, que ya cuenta con una industria madura, con reglas claras.
Como ha reiterado en numerosas ocasiones el titular de ese sector, José Icaza, en esos avances juega un papel primordial la fuerza de trabajo, pues «nadie conoce mejor el campo petrolero que los propios trabajadores de las empresas que los operan, ese conocimiento es ahora clave».
El desarrollo de la industria petrolífera, el portafolio de negocios que ofrece Ecuador y la estabilidad política de la nación, son varias de las cartas de este estado sudamericano para promover la inversión extranjera directa en el área.
La creciente inyección de capital foráneo en proyectos nacionales permite, además de generar ingresos, desarrollar puntos primordiales como el talento humano, la compensación social, el conocimiento y la innovación.
Aunque queda mucho por hacer, numerosos son los logros, que incluyen la renegociación de contratos de campos maduros y rebaja de tarifas a 10 y 15 dólares, lo cual representa un 57 por ciento menos.
Solo entre los meses de enero y junio, la producción del «oro negro» alcanzó un promedio de 551 mil barriles diarios, cifra superior a los 532 mil previstos para ese período, un incremento del cuatro por ciento.
El descubrimiento de nuevas reservas de crudo en el Bloque 43-ITT que alcanzan los mil 672 millones de barriles de petróleo, resultó otro punto a favor, con repercusión directa en el aumento del bienestar para todos los ecuatorianos.
Y para apuntalar los avances, en septiembre pasado se alcanzó un pico histórico de producción diaria, al reportar 568 mil 460 barriles el día 7.
Definitivamente, el Acuerdo OPEP es la gota que necesitaba Ecuador para mantener el buen ritmo y garantizar la sostenibilidad de una industria en auge, con paso seguro y vista al futuro.