La economía de Cuba se contrajo un 0,9 por ciento en 2016, dijo el martes el presidente Raúl Castro a la Asamblea Nacional en una sesión a puertas cerradas en la que predijo un panorama un poco mejor en 2017 para la isla, sacudida por la crisis que atraviesa su principal socio comercial, Venezuela.
La cifra sugiere que la economía centralizada por el Estado cayó con fuerza en el segundo semestre del año tras una drástica reducción de las importaciones, la inversión y el uso de combustible debido a una crisis de liquidez. Para el primer semestre, el Gobierno cubano reportó un crecimiento del 1 por ciento.
«Ciertamente las limitaciones en el suministro de combustibles y financieras se agravaron en el segundo semestre, lo que hizo que el PIB decreciera en el orden del 0,9 por ciento», dijo Castro, según lo citó Cubadebate. «Persistirán tensiones financieras y retos que podrían recrudecerse en determinadas circunstancias, pero esperamos que el PIB crezca moderadamente en el entorno del 2 por ciento», agregó respecto al próximo año. En 2015, el crecimiento económico de Cuba fue de 4 por ciento, según datos oficiales.
En medio del declive global en los precios de las materias primas, Cuba lidia con una caída en sus exportaciones de níquel, productos refinados de petróleo y azúcar, y también con un descenso en los ingresos por la venta de servicios médicos a aliados exportadores de crudo como Venezuela y Angola.