La presidenta brasileña Dilma Rousseff dijo el lunes que no renunciará, a pesar de que la Cámara de Diputados votó a favor de someterla a juicio político. Un día después de sufrir un duro revés en la cámara baja del Congreso, Rousseff dijo que continuará luchando contra quienes tratan de destituirla. «Tengo la energía, la fuerza y el coraje para enfrentar esta injusticia», manifestó. La iniciativa de ley para llevar a juicio político a Rousseff ha pasado al Senado. Si la cámara alta lo avala, Rousseff será suspendida mientras se realiza el juicio. Rousseff está acusada de usar dinero del banco estatal para cubrir huecos en el presupuesto federal. La mandataria argumenta que otros presidentes tomaron medidas similares y enfatizó que no le ha acusado de crimen alguno.
Rousseff se dijo este lunes «indignada» por la aprobación de un proceso de destitución en su contra en la Cámara de Diputados y reiteró que no cometió ningún crimen que lo justifique.
«Recibí 54 millones de votos y me siento indignada por la decisión», dijo la mandataria en una rueda de prensa en el palacio gubernamental de Planalto, en su primera reacción tras el voto en la Cámara. El proceso de impeachment sigue ahora al Senado.
Aseguró que seguirá «luchando» para frenar el proceso de destitución en su contra.
