El Papa Francisco ha sido el protagonista de un documental titulado «Amén, Francisco responde» que se encuentra disponible en la plataforma de Disney+. En él, diez jóvenes hispanohablantes de entre 20 y 25 años, algunos con escotes, tatuajes y piercings, cuestionan al papa argentino sobre temas como el aborto, la identidad de género, la homosexualidad o el feminismo. Los jóvenes, que provienen de diferentes religiones, fueron seleccionados entre 150 jóvenes adultos por las preguntas que querían hacer al papa. El documental aborda temas que preocupan a la generación Z como el feminismo, las migraciones, la salud mental o los derechos LGTB+. Además, el documental tiene momentos inesperados, como cuando una creadora de contenido pornográfico le explica su relación con la masturbación al papa.
El objetivo de los productores del documental, Jordi Évole y Màrius Sánchez, era «acercar dos mundos que no suelen comunicarse y ver a una de las personas más influyentes del mundo dialogar con un grupo de jóvenes cuyo modo de vida choca a veces con los principios de la Iglesia». El documental fue realizado a partir de una conversación de cuatro horas que tuvo lugar en junio de 2022 en el barrio popular de Pigneto en Roma.
El papa siempre parece estar a la escucha y responde caso por caso. Francisco mantiene su habitual discurso de apertura sobre la orientación sexual y la identidad de género: «Toda persona es hijo de Dios. Dios no rechaza a nadie, Dios es padre. Yo no tengo derecho a echar a nadie de la Iglesia». Por otro lado, advierte contra algunos excesos. Los temas como el aborto o la gestión de los casos de pedofilia provocan intensos debates, como cuando Juan, víctima de un religioso, le pregunta sobre su caso, archivado por la Santa Sede.
El documental ha sido producido en un momento especialmente importante, coincidiendo con la Semana Santa y apenas unos días después de que Francisco fuera dado de alta del hospital de Roma, donde estuvo internado tres días por una bronquitis. En el documental se pueden ver imágenes inéditas de Francisco sentado ante su escritorio y en el refectorio de la residencia Santa Marta, donde vive en el Vaticano.