Se le acusa de haber utilizado su secta para extorsionar a los discípulos y de haber ejercido «violencias psicológicas» sobre ellos.
El gurú de una secta en Siberia, Vissarion, que desde hace tres décadas presidía los destinos de miles de discípulos que lo consideran la reencarnación de Jesucristo, fue detenido por las fuerzas especiales rusas el martes 22-S.
Fundada en 1991 por este antiguo policía, cuyo verdadero nombre es Serguéi Torop, el culto se instaló en una aldea construida en el bosque, por los fieles, en el distrito de Kurgan, en la región siberiana de Krasnoyarsk.
Vissarion y dos de sus familiares, Vadim Redkine y Vladimir Vedernikov fueron detenidos, según informó el comité de investigación ruso, durante una operación conjunta con los servicios especiales (FSB, exKGB) y el ministerio del Interior.
Se les acusa de haber utilizado la secta para extorsionar dinero a sus discípulos, de haber ejercido «violencias psicológicas» sobre ellos, causando «daños graves a la salud».