Los restos de Manuel Contreras, director de espionaje de Augusto Pinochet, fueron cremados este sábado en el cementerio católico de Santiago, en una despedida privada a «uno de los personajes más oscuros de la historia» de Chile, como lo definió el gobierno en un comunicado.
Contreras, creador de la Dirección de Inteligencia Nacional, Dina, la policía represiva encargada de eliminar a la disidencia durante la dictadura de Pinochet (1973-1990) y que acumulaba condenas por 529 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos, fue cremado en una ceremonia privada a la que acudieron una decena de familiares cercanos acompañados de miembros del ejército, según confirmó a varios medios el jefe del crematorio, Mauricio Newman.
«Murió uno de los personajes más oscuros de nuestra historia, responsable de crímenes y graves violaciones a los derechos humanos en nuestro país», expresó por su parte en un comunicado difundido el sábado el gobierno de Chile.
Posteriormente, el subsecretario de interior, Mahmud Aleuy lo calificó en declaraciones a la prensa como «el mayor asesino de la historia de este país» y apuntó a la paradoja «de que la familia de Contreras conozca el paradero de sus restos y que el ex jefe de la DINA le haya impedido a miles de chilenos conocer» el de los suyos.
El golpe militar de 1973 encabezado por el general Augusto Pinochet derrocó al gobierno del presidente Salvador Allende. Poco después, Contreras formó y encabezó la Dina para convertirse en el segundo personaje más poderoso y temido del régimen después de Pinochet.
Como director de la Dina ordenó detenciones ilegales, torturas, ejecuciones sumarias, desapariciones y convirtió los crímenes de lesa humanidad en una política de Estado.
Contreras había sido cremado con traje de gala azul del Ejército, en una despedida que la familia trató a toda costa de mantener en secreto, por lo que se llevó a cabo a las 4:00 de la mañana, con el fin de evitar las diversas manifestaciones de odio y alegría por su muerte que se han sucedido en el país desde que se conoció la noticia.
Durante el viernes por la noche cientos de bocinas sonaban fuertemente en las calles de Santiago y se respiraba un ambiente de alegría de la misma forma que cuando se produce la victoria en un partido de fútbol.
Muchos se juntaron para bailar y celebrar la muerte del general a las puertas del Hospital Militar, donde estaba ingresado, y en el lugar tradicional donde se producen los festejos en Santiago, en la céntrica Plaza Italia, donde se brindaba con champaña.
Para muchos, Contreras ejemplifica todos los horrores de una dictadura que practicó la tortura y las desapariciones sistemáticas y organizadas de sus disidentes, aunque hasta el final de sus días el militar negó estos hechos, pese a las condenas, y nunca mostró arrepentimiento por lo sucedido.
«La Dina me provoca orgullo, porque todo lo hicimos bien. Nunca hicimos desaparecer a nadie», señaló Contreras en una de las últimas entrevistas que concedió. «Mi conciencia está absolutamente tranquila».
Según cifras oficiales, el régimen militar dejó un saldo de 40.018 víctimas, incluidos 3.095 opositores muertos, de los cuales alrededor de un millar continúan desaparecidos.