Cada nación tiene su propia historia sobre cómo lo enfrentó. China, donde comenzó el virus que se regó por todos los rincones del planeta, utilizó su músculo autoritario para aniquilar al nuevo coronavirus. Casi ningún lugar, ni nadie se h
Gran parte de los países europeos han tomado medidas para las festividades de Navidad y Año Nuevo.
A finales de año, las vacunas ofrecen un rayo de esperanza en medio de una creciente segunda ola de contagios.
“El verano será difícil, cuatro meses largos y difíciles”, dijo la canciller Angela Merkel, cuando anunció nuevas restricciones a la vida en Alemania. “Pero terminará”.
Periodistas de The Associated Press alrededor del mundo analizaron cómo los países desde los que reportan han resistido la pandemia y dónde se encuentran cuando está por iniciar el segundo año de los contagios.
El Presidente que se burló de una “gripa”
La historia del covid-19 en Brasil es la historia de un presidente que insiste que la pandemia no es gran cosa. Jair Bolsonaro demeritó cualquier cuarentena, y dijo que los cierres arruinarían la economía y castigarían a los pobres.
Se burló de la “pequeña gripa”, y después pregonó la afirmación fatalista de que nada podría evitar que el 70% de los brasileños enfermara. Y se negó a asumir la responsabilidad cuando muchos lo hicieron.
Sí inyectó dinero en la economía para aliviar el dolor de la pandemia. Y aunque Bolsonaro pudo haber inspirado a la gente a resguardarse, en lugar de ello los alentó a desobedecer las restricciones locales.
Por la cartera de Salud han pasado 3 ministros, el último es un general del ejército sin experiencia alguna.
La curva viral de Brasil se parece a muy pocas: en lugar de una cima, muestra una meseta de tres meses de alrededor de 1.000 muertes diarias.
En fosas comunes han tenido que enterrar a los brasileros que han muerto por covid.
A mediados de diciembre, el país había reportado 85,3 casos por cada 100.000 habitantes.
“Todos vamos a morir un día. Todos aquí morirán”, dijo a principios de noviembre, al anunciar medidas para reactivar el turismo. “No sirve de nada evitar la realidad. Tenemos que dejar de ser un país de maricas”, dijo el Mandatario.
China volvió a la normalidad
Los trabajadores han regresado a las fábricas y oficinas, los estudiantes están de vuelta en las aulas, y una vez más se forman largas filas fuera de populares restaurantes. En las ciudades, usar un tapabocas quirúrgico se ha convertido en hábito —aunque ya no sea requerido fuera del metro y otros lugares concurridos—. En muchos sentidos, la vida normal se ha reanudado en China, el país donde el covid-19 apareció por primera vez hace un año. El gobernante Partido Comunista de China ha replegado algunos de los controles más radicales contra enfermedades jamás impuestos. El desafío es el empleo: la economía crece nuevamente, pero la recuperación es desigual.
Una Alemania confinada
Los alemanes disfrutaron de un verano bastante relajado con muchas restricciones levantadas, el dividendo de una respuesta rápida al brote inicial y una confianza en realizar pruebas de manera temprana y agresiva que le ganó amplios elogios.
Eso redujo el número de casos diarios de covid-19 de un pico de más de 6.000 a fines de marzo, a unos cuantos cientos hacia los meses más cálidos. Pero cuando la gente se volvió laxa para seguir las reglas, las cifras comenzaron a aumentar hasta casi cuadruplicar el récord diario de marzo, y ahora el país se encuentra en un nuevo confinamiento desde el pasado miércoles 16-D hasta mediados de enero, mientras intenta volver a controlar la pandemia.
Economía hindú en apuros
India, una nación de 1.300 millones de personas, probablemente emergerá como el país con la cifra del nuevo coronavirus más alta del mundo. Respondió a la pandemia desde el principio con un confinamiento nacional abrupto, pero el número de casos se disparó a medida que las restricciones se suavizaron y su frágil sistema de salud pública luchó para mantener el paso.
Se han planteado preguntas sobre su inusual baja tasa de mortalidad. Las preocupaciones de India sobre el virus se ven multiplicadas por su economía en apuros que registró su peor desempeño en al menos dos décadas. Será la más afectada entre las principales economías del mundo, incluso después de que la pandemia disminuya.
La mayor amenaza para Irán
Al principio, los funcionarios iraníes le restaron importancia al covid-19: negaron el número creciente de infecciones, se rehusaron a cerrar las mezquitas, tomaron medidas a medias para cerrar negocios.
Eso fue entonces. Pero ahora, incluso el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, usó guantes desechables cuando plantó un árbol ante medios estatales, y oró en una mezquita vacía para el inicio de la santa conmemoración chií de Ashura.
La pandemia del nuevo coronavirus sólo ha empeorado en Irán en el transcurso del año y amenaza a todos, desde el jornalero en la calle hasta los niveles más altos de la República Islámica. Ahora, el virus enfermó y mató a altos funcionarios, y se ha convertido quizás en la mayor amenaza de Irán desde la agitación y guerra que siguió a la Revolución Islámica, en 1979.
La fe israelí contra la ciencia
Cuando Israel entró a su segundo confinamiento nacional por el nuevo coronavirus en septiembre, la mayoría del país cumplió rápidamente con el cierre. Pero en algunas áreas ultraortodoxas, las sinagogas estaban repletas, los dolientes atestaban los funerales y los casos de covid-19 continuaban en aumento.
El incumplimiento de las reglas de seguridad a nivel nacional en áreas ultraortodoxas reforzó la percepción popular de que la comunidad prioriza la fe sobre la ciencia y se preocupa poco por el bien común. También ha provocado una reacción violenta que amenaza con extenderse a lo largo de la sociedad israelí durante años. Mientras tanto, los territorios palestinos vecinos —Cisjordania y la Franja de Gaza— se enfrentan a sus propias crisis.
Italia, el epicentro del virus
A fines de febrero, Italia se convirtió en el epicentro del covid-19 en Europa y en una advertencia de lo que pasa cuando un sistema de sanidad colapsa bajo el peso de los enfermos y muertos por la pandemia, incluso, en una de las partes más ricas del mundo.
Cuando se produjo una segunda ola en septiembre, ni las lecciones aprendidas de la primera fueron suficientes para salvar a la población desproporcionadamente anciana de Italia. A pesar de los planes y protocolos, los sistemas de monitoreo y la maquinaria que se implementaron para proteger contra el esperado embate otoñal, miles más murieron y los hospitales fueron llevados al límite una vez más.
El Gobierno decretó un nuevo confinamiento en todo el país a partir del próximo jueves, Nochebuena, tras constatar que el coronavirus no retrocede lo suficiente con las medidas vigentes.
Una evidencia nuevamente demostrada en el boletín de este sábado 19-D del Ministerio de Sanidad: en las últimas veinticuatro horas se han confirmado 16.308 nuevos contagios, un dato ligeramente inferior al del día anterior, pero se han hecho menos pruebas, unas 176.000.
Controles ayudaron a Japón
La pandemia de covid-19 en Japón tuvo un inicio turbulento en febrero cuando un crucero de lujo regresó a su puerto de origen cerca de Tokio con pasajeros y tripulación; sus infecciones detonaron durante la cuarentena.
El manejo del Diamond Princess desató las críticas de que los funcionarios japoneses de sanidad lo hicieron mal y convirtieron al barco en una incubadora de virus.
Los japones se alistan con todas las medidas para los Juegos Olímpicos que habían sido aplazados.
A pesar de las preocupaciones de si el país podría sobrevivir a futuras oleadas de infecciones, Japón se ha librado de los peligrosos incrementos vistos en los Estados Unidos y Europa, y ahora espera ser anfitrión de los Juegos Olímpicos el próximo verano. Los expertos dicen que el uso de tapabocas y el control de sus fronteras han sido la clave para mantener bajo el número de casos japoneses.
Los jóvenes kenianos, los más afectados
Dicen que la juventud es un factor que protege contra el covid-19. En Kenia, la juventud ha sufrido de todos modos. Desde niños obligados a realizar trabajos duros y a prostituirse, hasta escuelas cerradas hasta el 2021; desde un niño muerto cuando la policía disparaba para imponer el toque de queda, hasta bebés nacidos en condiciones desesperadas.
Los efectos de la pandemia en Kenia han caído con fuerza sobre los jóvenes. Las crecientes presiones económicas y la intención de Kenia de cerrar las escuelas para casi todos hasta el 2021 han puesto una enorme presión sobre los niños, que súbitamente fueron dejados a la deriva por millones. Algunos ahora parten rocas en canteras o se han volcado a la prostitución y el robo.
Malas decisiones llevó a Perú al primer lugar
Por meses, Perú mantuvo el sombrío título de ser el primero en el mundo en muertes per cápita por covid-19. No tenía por qué ser así. Décadas de inversión insuficiente en salud pública, malas decisiones al principio de la pandemia, junto con una desigualdad severa y escasez de bienes que salvan vidas como el oxígeno medicinal, se combinaron para crear uno de los brotes más mortíferos del mundo.
Ahora la nación lidia con un dolor masivo y paralizante. Una encuesta reciente encontró que siete de cada 10 peruanos conocen a alguien que ha muerto por el virus.
Perú una de las naciones más afectadas por la pandemia, sigue en su lucha.
La enfermedad golpeó a los sudafricanos
En el país más desigual del mundo, la enfermedad golpeó con más fuerza a los pobres y la recesión económica elevó el desempleo al 42%. Pero Sudáfrica tenía un arma secreta: cientos de profesionales que son veteranos de batallas de larga duración contra el VIH / SIDA y la tuberculosis resistente a los fármacos. Los líderes del país prestaron atención a su consejo sobre cómo manejar el nuevo coronavirus, y aunque ha habido altibajos, los peores escenarios no han ocurrido.
En Sudáfrica los gobernantes hicieron caso a las recomendaciones.
España sacudida
En 2020, los españoles han normalizado cosas impensables sólo 12 meses antes. Pero 2020 también pasará a ser el año en que un virus desconocido sacudió los cimientos del contrato social y expuso un sistema que fracasó para evitar tantas muertes. Los políticos presumen que el sistema no colapsó durante esa primera ola, cuando el país registró 929 muertes en un solo día. Pero los profesionales de la salud le dirán que el costo actual fue un personal tan saturado de trabajo que enfermó más que en cualquier otro lugar del mundo y sufrió un enorme costo emocional.
El aumento de contagios de coronavirus desde hace 10 días y el temor de una tercera ola de la epidemia obliga a las autoridades regionales españolas a reajustar y endurecer las restricciones de viaje y relaciones sociales, aunque de manera dispar, con vistas a las inminentes celebraciones navideñas.
A la espera de que la vacunación comience el 27 de diciembre, el país continúa en estado de alarma, declarado de nuevo el 25 de octubre pasado, para contener la segunda ola, con la mayoría de las regiones cerradas a la salida y entrada de personas (salvo causas justificadas como desplazamientos laborales), toques de queda nocturnos y limitaciones diversas de horario y aforo de las actividades sociales, hosteleras, comerciales, culturales y deportivas.
De ola en ola la pasan en EE UU
Los estadounidenses han sido inundados por una ola tras otra de cifras sombrías muertes por covid-19. A la fecha suma más de 17,4 millones de contagios y casi 314.000 muertos, más que ningún otro país en términos absolutos, según el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.
Si bien esos números son testimonio de una tragedia de proporciones históricas, no capturan del todo la multitud de maneras, grandes y pequeñas, en las que el virus ha trastornado y reajustado la vida cotidiana. Para eso, sin embargo, hay una serie de otras cifras, algunas más familiares que otras, pero todas igualmente reveladoras para rastrear el impacto generalizado de la pandemia.
Ahora se prepara, mediante una operación logística diseñada por el Pentágono, para distribuir la vacuna de la biotecnológica Moderna y las primeras inyecciones se administrarán el lunes 21-D, anunció este sábado 19-D el general del Ejército, Gus Perna.
Más de 100 mil muertos en México
En México, el gobierno hizo poco más allá de pedir a su gente que actuara responsablemente. El resultado: más de 100.000 muertes, una cifra que se presume es una subestimación, y este sábado 19-D, su presidente Andrés Manuel López Obrador, declaró “que no puede dedicarse todo a la pandemia”.
Pocas víctimas por las medidas
En Nueva Zelanda, el gobierno cerró sus fronteras y casi todo, y evitó todas excepto un par de docenas de muertes. Las naciones del mundo abarcaron todo el espectro en sus respuestas a la pandemia de covid-19, y a veces pasaron de medidas estrictas a laxas o viceversa en el transcurso de unos pocos meses. Una mirada al estado de la pandemia en todo el mundo.