El Congreso español respaldó el jueves el plan del Gobierno de exhumar los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo del Valle de los Caídos.
Los planes de exhumación han dividido a los partidos políticos y a la opinión pública en España. Mientras algunos detractores de la decisión -entre ellos la familia de Franco- afirman que se trata de una medida «revanchista» con fines electorales, los partidarios critican que se trata del único monumento en pie a un líder fascista en Europa.
El jueves dieron el visto bueno al plan 176 diputados de un Congreso de 350 escaños, entre ellos los socialistas del presidente Pedro Sánchez y el bloque Podemos. Se abstuvieron los partidos conservadores Ciudadanos y Partido Popular con 165 abstenciones en total.
No se ha hecho público cuándo se llevará a cabo la exhumación, pero el Gobierno espera que sea un paso adelante para cerrar las heridas de la Guerra Civil y de la dictadura de casi 40 años. «La decisión de exhumar a Franco me parece tardía, se podía haber hecho mucho antes», dice Nicolás Sánchez-Albornoz, que escapó de las obras del Valle en agosto de 1948 tras ser sentenciado a seis años de trabajos forzados.
