Cientos de manifestantes pacíficos marcharon el domingo por la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para exigir la expulsión de la suspendida presidenta Dilma Rousseff, en un recordatorio de la turbulencia política que convulsionó Brasil en los meses previos a los Juegos Olímpicos.
Cinco días antes de la inauguración de los Juegos, hubo marchas en contra y a favor de Rousseff en al menos otros diez estados, convocando en su mayoría a pequeñas multitudes, semanas antes de que se enfrente a un proceso de juicio político que la alejará probablemente para siempre del poder.
Los que se manifestaron en Río, algunos con la bandera brasileña anudada sobre sus hombros y casi todos vestidos con los colores nacionales verde y amarillo, gritaban «¡Fuera Dilma! ¡Fuera la corrupción!». Estos mismos eslóganes estaban escritos en inglés para que los vieran los turistas extranjeros que acudían a la célebre playa de Copacabana.




