Las autoridades chinas han advertido a los comerciantes y productores agrícolas que no usen semillas genéticamente modificadas (GM) que no estén aprobadas en la principal zona de cultivos, poco después de que Greenpeace dijera que había encontrado una extendida contaminación transgénica en el maíz.
La medida sin precedentes de las autoridades rurales también se produce luego de que la estatal ChemChina ofreciera 43.000 millones de dólares por el gigante de las semillas y agroquímicos Syngenta AG, algo que atraería tecnología punta al fragmentado sector chino de semillas mientras lucha con una política divisiva sobre los transgénicos.
China no permite el cultivo de variedades de maíz transgénico o de otras semillas de consumo alimentario básico, aunque sí aprueba la importación de algunos cultivos transgénicos para la alimentación animal.
Pese a la estricta posición oficial de Pekín, Greenpeace dijo el mes pasado que casi todas las muestras de campos de maíz en algunas partes del noreste, considerado el granero de China, dieron positivo por contaminación transgénica.
