Un grupo de 75 mineros que protestan desde hace 20 días en una mina del sur de Chile, sumaron a sus familias y pasaron Nochebuena a 650 metros bajo tierra exigiendo al gobierno cumpla con un acuerdo suscrito el año pasado.
«Nosotros hoy pasamos la Navidad y si es posible el Año Nuevo para taparle la boca al gobierno que nos ha basureado de una u otra manera. Nosotros no hemos salido de este lugar y estamos dispuestos a seguir», dijo Job Riquelme, uno de los mineros en protesta, en declaraciones difundidas este domingo por radio Cooperativa.
Cansados de que el gobierno no escuche su demanda, los mineros bajaron a cerca de una veintena de familiares, incluidos niños mayores de 13 años, para radicalizar la medida de presión que amenazaron, podría extenderse hasta Año Nuevo.
Los trabajadores del yacimiento de cobre, ubicado en la localidad de Curanilahue, en la región del Biobío (550 km al sur de Santiago) acusan al gobierno de no cumplir un compromiso de compra de la mina que supuestamente asumió el año pasado cuando intervino en una similar protesta, afirmaron los mineros.