A simple vista, las postales y cartas escritas a mano parecen inocentes, hasta cálidas. Las firma “El tío T” o “Tu tío, el padre Ted”.
Pero la correspondencia que escribió el cardenal Theodore McCarrick a jóvenes que lo acusan de abusar sexualmente o acosar ofrece una mirada a las formas en que un depredador prepara a su presa, según dos expertos en prevención de abusos que analizaron las cartas para la Associated Press. Llenas de halagos, familiaridad y alardeos de su poder, las cartas revelan cómo un obispo trotamundos hacía que jóvenes vulnerables se sintiesen especiales, para luego aprovecharse de ellos.
La AP publica las cartas que McCarrick escribió a tres jóvenes en la antesala de la difusión del informe del Vaticano sobre quién sabía qué y cuándo se enteró en relación con los esfuerzos del prelado por acostarse con futuros sacerdotes. El acceso a un arzobispo por parte de jóvenes que quieren ser sacerdotes “es un elemento clave en el proceso”, dijo la experta Monica Applewhite.
El papa Francisco expulsó del sacerdocio a McCarrick, de 89 años, en febrero de este año, después de que una investigación de la iglesia determinó que había abusado sexualmente de seminaristas, tanto adultos y como menores de edad. El caso ha afectado la credibilidad de la jerarquía católica, dado que las acciones de McCarrick fueron denunciadas a pilares de la iglesia en Estados Unidos y el Vaticano, no obstante lo cual McCarrick siguió siendo un influyente cardenal hasta su caída en desgracia el año pasado.
