La embajadora de Estados Unidos en Japón, Caroline Kennedy, única hija viva del presidente asesinado John Fitzgerald Kennedy, dejó este miércoles 18 de enero su cargo tras pasar tres años en Tokio, donde había sido recibida como una estrella.
La diplomática había asumido el cargo en noviembre de 2013, bajo la presidencia de Barack Obama, cuya política exterior otorgaba una especial atención a Asia ante la emergencia de China y las acciones imprevisibles de Corea del Norte.
El nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, investido este viernes, no nombró todavía al sucesor de Caroline Kennedy, de 59 años, al frente de la embajada en Tokio.
