Un informe de ATAFIMI sobre el tercer trimestre de 2026 registró la reaparición de la campaña «Rusia no es mi enemigo» en redes sociales, junto con mensajes que presentan a la Unión Europea como adversaria y buscan desviar la atención de la invasión rusa a Ucrania.

Narrativas detectadas en el trimestre

Campaña “Rusia no es mi enemigo” reaparece en septiembre

El monitoreo, realizado entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, abarcó España, Ucrania, Lituania, Georgia, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Argentina, Colombia, México y Venezuela. Entre los hallazgos, el informe identifica mensajes que explotan el sufrimiento de la población ucraniana para cargar contra las decisiones de los gobiernos europeos y para sostener que el apoyo a Kiev perjudica a sus propios ciudadanos.

También señala que volvieron a circular publicaciones sobre la crisis migratoria en Ceuta, las elecciones en Bosnia y Herzegovina, Serbia y Sajonia, en Alemania, y la muerte de Ratko Mladić como oportunidades para difundir narrativas desinformadoras. Entre las técnicas más repetidas, el documento cita el cambio de contexto, el uso de fuentes sin verificar, el encuadre emocional y los ataques a instituciones públicas.

Campaña “Rusia no es mi enemigo” reaparece en septiembre

En ese mismo periodo, el equipo registró 54 publicaciones en X entre el 25 y el 30 de septiembre, con más de 442.000 me gusta, 28.000 comentarios y 75.000 republicaciones. Esas piezas impulsaron lemas como «Rusia no es mi enemigo» y «La Unión Europea es mi enemiga».

El informe añade que la campaña recupera un eslogan visto desde 2023, cuando aparecieron carteles con ese mensaje en ciudades italianas en una iniciativa contraria al envío de armas a Ucrania. Según el documento, estas piezas fueron amplificadas por perfiles que expresan apoyo a Rusia y por cuentas oficiales rusas, entre ellas la de la Embajada de Rusia en Países Bajos.

Campaña “Rusia no es mi enemigo” reaparece en septiembre

Entre los casos citados figuran publicaciones en Georgia y Venezuela que acusaban a soldados ucranianos de disparar contra civiles o de dejar solas a familias de Jersón, así como un vídeo manipulado que superó 1.200 me gusta. En Serbia y Bosnia también circuló la afirmación de que el ejército ruso había rescatado a 35.000 niños ucranianos víctimas de trata.

El documento concluye que estas narrativas buscan presentar la solidaridad con Ucrania como un daño para la ciudadanía europea y normalizar el respaldo a Rusia.