Los restos del monarca medieval llegaron a Sofía luego de un acuerdo con Grecia que cerró casi seis décadas de gestiones.
Bulgaria recibió con honores militares y de Estado los restos mortales del zar Samuel, uno de los soberanos más emblemáticos de su historia medieval, entregados por Grecia tras casi seis décadas de negociaciones bilaterales.
Restitución y acuerdo bilateral
La repatriación de los restos del monarca, fallecido hace casi mil años después de presenciar cómo Basilio II ordenó cegar a miles de sus soldados capturados, fue transmitida en directo por las principales cadenas de radio y televisión del país.
Los restos reposan ya en la basílica de Santa Sofía, en el centro de Sofía, dentro de un sarcófago de mármol esculpido para la ocasión.
El contencioso por la custodia de las reliquias se resolvió a finales de septiembre con un acuerdo que contempló un intercambio bilateral de patrimonio histórico. Como parte de ese pacto, Bulgaria devolvió a Grecia 48 objetos eclesiásticos procedentes de monasterios griegos trasladados a Sofía durante la Primera Guerra Mundial y conservados por el Museo Histórico Nacional búlgaro.
Entrega en Salónica y traslado a Sofía
Los restos de Samuel fueron descubiertos en 1965 por el arqueólogo griego Nikolaos Moutsopoulos en la basílica de San Aquiles, en el Pequeño Lago de Prespa, y desde entonces se custodiaban en el Museo de Cultura Bizantina de Salónica.
A bordo de un avión militar, el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, viajó a Salónica, donde fue recibido por el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis. En la ceremonia realizada en el museo que formalizó la restitución, Radev calificó la devolución como un «enorme honor» tras 60 años de gestiones y afirmó: «Si en el pasado el zar Samuel nos dividió, hoy nos une».
Mitsotakis señaló, por su parte, que las relaciones entre Atenas y Sofía atraviesan «su mejor momento histórico».
De regreso a Bulgaria, la aeronave fue escoltada por cazas MiG-29 y F-16 sobre la plaza Knyaz Alexander I de Sofía. Luego de aterrizar en el aeropuerto Vasil Levski, el féretro fue trasladado por la capital en un vehículo militar descubierto, custodiado por seis soldados con equipo de combate completo y escoltado por la policía motorizada.
En la plaza capitalina esperaban las máximas autoridades del país y varios exprimeros ministros, entre ellos Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha. El acto central incluyó el himno nacional y 21 salvas de artillería. Después, los restos fueron conducidos a la basílica de Santa Sofía y depositados en un sarcófago de mármol de 2,3 metros de largo.
El legado histórico de Samuel
Samuel dirigió la resistencia del Estado búlgaro frente a las incursiones del Imperio bizantino a finales del siglo X y principios del XI. Según el historiador Georgi Nikolov, de la Universidad de Sofía, lideró al pueblo y al ejército durante casi cuatro décadas en una guerra que se prolongó por medio siglo.
La contienda terminó en la batalla de Klyuch, en 1014, cuando las tropas bizantinas capturaron a unos 14.000 soldados búlgaros. Por orden de Basilio II, los prisioneros fueron cegados, salvo uno de cada cien, a quien se dejó ciego de un solo ojo para guiar al resto de regreso a su patria.
Al ver llegar a sus tropas mutiladas, Samuel sufrió un paro cardíaco y murió el 6 de octubre de 1014 en Prespa, en el territorio de la actual Macedonia del Norte, lo que desencadenó el colapso final del Primer Imperio Búlgaro.
Contenido redactado con asistencia de un LLM.