El Gobierno brasileño planea congelar cerca de 50.000 millones de reales (12.860 millones de dólares) en gastos este año para cumplir con su meta fiscal de ahorro, publicó el viernes el diario Folha de S. Paulo.
El periódico indicó que fuentes del Gobierno entregaron esa información. En el mismo artículo, el ministro de Planificación, Valdir Simao, declinó confirmar la cifra, pero dijo que el congelamiento será menor a los 69.900 millones de reales del año pasado, que fue el mayor desde que la presidenta Dilma Rousseff asumió su primer mandato en 2011.
El congelamiento de gastos es una práctica presupuestaria anual que refleja el compromiso del Gobierno con la austeridad fiscal. La oficina de prensa del Ministerio de Hacienda no respondió de inmediato a una solicitud para comentar el reporte. Una portavoz del Ministerio de Planificación dijo que el Gobierno aún no ha decidido sobre el tamaño del congelamiento.
El Gobierno de Rousseff prometió que cumplirá con su meta de superávit presupuestario primario de 30.500 millones de reales, o el equivalente de 0,5 por ciento del producto interno bruto (PIB).
