Un empresario brasileño que amasó y luego perdió una fortuna fue condenado a 30 años de prisión por corrupción y lavado de dinero.
Eike Batista fue declarado culpable de pagar 16,5 millones de dólares en sobornos al entonces gobernador de Río de Janeiro Sergio Cabral para obtener ventajas en contratos gubernamentales. Cabral, quien ya purgaba prisión por otros casos, también fue condenado.
Un juez federal en Río de Janeiro firmó la sentencia el lunes, pero sólo se conoció ampliamente el martes. Fernando Martins, abogado de Batista, se quejó de que la causa contra su defendido era vaga y dijo que apelará, de acuerdo con medios brasileños. La corte dijo que Batista no comenzará a servir su sentencia mientras se procesa la apelación. Un abogado de Cabral dijo también que apelará.
La causa es parte de una investigación de lavado de dinero y ocultamiento de aproximadamente 100 millones de dólares en cuentas bancarias en el extranjero. La fiscalía dice que casi 80 millones de la suma le pertenecían a Cabral. La pesquisa derivó de la operación “Autolavado” sobre el sistemático pago de sobornos y contribuciones ilegales de campaña a políticos a cambio de acuerdos favorables para compañías.
