Los bomberos se preparaban el lunes a entrar en las ruinas del Museo Nacional de Rio de Janeiro, en el sureste de Brasil, devorado por las llamas, para comprobar la magnitud del desastre y verificar si aún se puede «salvar algo» de su inmenso patrimonio, dijo a la AFP un portavoz del cuerpo.
La operación es peligrosa, por los desprendimientos de material. «La fachada es resistente, pero cayó mucho material del techo», afirmó el representante.
«Vamos a proceder con mucho cuidado, para ver si conseguimos salvar algo», indicó. «Desconozco si hay alguna salva preservada», agregó.
El Museo Nacional era el mayor museo de historia natural y antropológico de América Latina, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530.000 títulos.
