El probable bombardeo estadounidense a un hospital en la ciudad afgana de Kunduz, que mató a 9 miembros del equipo de Médicos sin Fronteras el sábado, «no tiene excusa» alguna y es posiblemente criminal, afirmó el jefe de derechos humanos de la ONU, Zeid Ra’ad Al Hussein.
Zeid pidió una completa y transparente investigación del hecho, y afirmó que si se «considera que debe ir a una corte de justicia, un bombardeo a un hospital puede ser considerado como crimen de guerra». «Este evento es absolutamente trágico, inexcusable y posiblemente incluso criminal», añadió Zeid en comunicado.
«Al menos 16 personas murieron, incluyendo a nueve empleados de MSF», declaró la portavoz de la ONG Kate Stegeman.
