Bilbao intenta poner nombre y siglas a los disturbios que dejaron una estela de contenedores quemados, vehículos calcinados y 17 detenidos, mientras la policía vasca trata de identificar a más autores y delimitar quién estuvo detrás de los hechos.
17 detenidos y daños por 55.000 euros
El balance provisional de la Ertzaintza habla de 17 personas detenidas, de las que 10 son menores de edad, uno de 14 años. El resto tiene entre 18 y 25 años. Además, hay un investigado de 22. Todos los que han pasado a disposición judicial en las últimas horas quedaron en libertad con cargos y ninguno tenía antecedentes.
Según el consistorio, los desperfectos materiales ascienden a 38 contenedores incendiados, valorados en 55.000 euros. A esa cifra se suma un banco dañado y seis vehículos calcinados: una motocicleta de la Policía Local y cinco automóviles estacionados en la calle. El daño también alcanzó comercios de la zona.
Quién estaba detrás de la violencia
Más allá del recuento de detenidos y destrozos, sigue sin aclararse a quién secundaban los autores de los disturbios. Las principales manifestaciones fueron convocadas por varios movimientos juveniles independentistas de izquierda y sindicatos, pero todos ellos se han desmarcado de la violencia callejera. La CNT fue la primera en hacerlo, al negar cualquier vínculo con los incidentes y con su militancia.
Fuentes policiales apuntan a grupos extremistas sin una reivindicación concreta ni un objetivo ligado a la propia movilización. La policía vasca no descarta que procedan de distintos ámbitos, entre ellos el fútbol, o incluso de fuera de Euskadi. Los gritos de gora ETA militarra aparecidos durante uno de los momentos de los disturbios se interpretan como una consigna de un colectivo que no vivió los años más duros de la banda terrorista.
Un profesor universitario de Ciencias Políticas, conocedor de estos movimientos, sostiene que en Euskadi hay grupos que saben actuar y generar descontrol cuando se producen cargas policiales, aunque en este caso no hubo cargas en un primer momento. Añade que destruir sin una actuación policial previa tampoco encaja con la forma habitual de actuar de esos grupos juveniles en los últimos años.
Redes sociales, condenas y choque político
El experto en discursos de odio de la EHU, Iker Lauzirika, advierte de que será difícil demostrar qué persona o colectivo concreto incitó los hechos. También señala que los algoritmos de las redes sociales favorecen la polarización y amplifican discursos sin un origen claro.
Las condenas se sucedieron desde los primeros incidentes. Juan Mari Aburto calificó los disturbios de “espeluznantes” y los condenó “con rotundidad”. El Ayuntamiento de Bilbao aprobó una declaración institucional con el apoyo de todos los grupos salvo Bildu, que luego publicó su propio comunicado para rechazar las actuaciones y decir que perjudican la convivencia.
María Ubarretxena sostuvo, por su parte, que el Gobierno vasco no va a permitir que una minoría violenta condicione la convivencia ni la haga retroceder. Añadió que la violencia no tiene cabida en Euskadi y emplazó a fuerzas políticas, agentes sociales y a la sociedad vasca a sumarse a esa condena.
En los comercios de la calle donde se desarrollaron los hechos, la impresión fue de desconcierto. Entre quienes abrieron sus persianas este martes, el balance era el mismo: una noche que dejó daños, miedo y muchas preguntas aún sin respuesta.





