Se encuentra en el XI Distrito, de París, en el bulevar Voltaire. De ser una célebre plaza para la cultura, el teatro Bataclan pasó de ser asociado con música, arte, diversidad, a disparos, terrorismo, horror. Hoy intenta recuperar espacios, dejando atrás la sombra de muerte y desesperación que reinó hace un año en este céntrico lugar parisino por más de tres horas.
Las peores horas de horror del 13 de noviembre de 2016 se vivieron en este lugar, con capacidad para mil 500 personas. La noche en la que se sembró el terror en París, estaba repleta. Cientos de personas se habían dado cita para disfrutar del rock. El concierto del grupo Eagles of Death Metal estaba en su éxtasis cuando comenzó la cacería de inocentes.
Los integrantes de la banda salieron ilesos al lograr huir por una puerta trasera, dispuesta cerca del escenario. Les tomó casi tres meses regresar a París para cumplir la promesa, terminar el concierto. En esta ocasión el rock vibró en la sala Olympia, con un aforo a full capacidad. La mayoría de los asistentes vinculada con Bataclan.
Mientras la música llenaba las almas de los dolidos, psicólogos fueron ubicados en los alrededores de la sala prestos a colaborar con los asistentes. Sobrevivientes y familiares de fallecidos agradecieron la invitación y aplaudieron la iniciativa como una invitación a la vida.
“Es importante saber que no eran solo aficionados al rock’n’roll aquella noche, parisinos o franceses: eran amigos, confiados, con ganas de pasar un buen rato. Unas personas de la peor especie que pueda existir se aprovecharon de eso”, dijo el vocalista del grupo, Jesse Hughes. La gira fue renombraba Nos Amis Tour (Gira de nuestros amigos).
Una sola petición se realizó la noche del 17 de febrero, que no sonará Kiss the Devil (Besaré al diablo), justo la canción que coreaban los presentes cuando los tres sujetos, radicales, vinculados con el Estado Islámico, irrumpieron en el teatro, construido en 1864. Hoy, después de un año Bataclan reabre sus puertas, en una búsqueda porque reine la alegría sobre el dolor, que no venza el terror.
La historia de este teatro ya suma 152 años, diversos y múltiples han sido los artistas que han pasado por su sala. De ser un espacio para el vodevile, el ballet, la opereta, grandes proyecciones cinematográficas fueron proyectadas en este local, hasta recibir a lo más granado de la música rock.
Antes del cantante británico, otros expositores de la música brillaron en Bataclan. The Velvet, Kylie Minogue, Genesis, Alice Cooper, Backstreet Boys, Metallica, Robbie Williams, Lou Reed, Oasis, Prince, Police, John Cale, Alain Bashung, Téléphone, Buffalo Bill pasaron por esta mítica sala de la noche parisina, ubicada en un punto céntrico, a pocos metros de la Plaza La República.
Meses antes, en sus alrededores, los franceses se habían reunido para gritar masivamente “Je Suis Charlie”, tras los atentados yihadistas contra el semanario satírico Charlie Hebdo, que dejó un saldo de 12 personas fallecidas. Era el primer signo de que el 2015 sería un año ganado por el terror. “Alá es grande” se repitió varias veces, acompañado del sonido de las ráfagas de disparos.
Pocos meses antes del atentado de Bataclan, los dueños del teatro —Pascal y Joel Laloux— cedieron ante las amenazas y el miedo y, luego de regentar este espacio por más de 40 años, vendieron la propiedad, al recibir diversas amenazas por su apoyo público a Israel. Ya en el 2011 un grupo llamado Ejército del Islam realizó diversas advertencias contra el teatro.
Este espacio, dueño de la catalogación de monumento histórico de Francia, reconocimiento otorgado el 11 de marzo de 1991, ya se ha levantado en otras ocasiones. En 1933 sufrió un fuerte incendio, ha pasado por varias manos y transformaciones, pero se niega a morir, a brillar.
Hoy le corresponde al británico Sting ser la persona invitada para continuar la función. También está previsto que durante la primera semana de reapertura Pete Doherty y Youssou N’Dour hagan sonar sus notas. La música recobra el espacio, donde justo hace un año 90 personas perdieron la vida, tras la irrupción de tres terroristas. Las víctimas tendrán un sitial espacial, momentos antes de abrir se rendirá un homenaje a los inocentes que cayeron esa noche.
“El mundo entero va a ver que Bataclan revive”, dijo emocionado Jérôme Langlet, presidente de la sala de conciertos parisina.
El espacio fue reacondicionado luego del ataque. Se cambió la pintura, el suelo, las luces y los sillones que habían sido retirados aquel día para dejar espacio a los seguidores de Eagles of Death Metal, mencionan medios parisinos, los cuales reseñan que el principal problema que tenían los responsables de la sala era lograr que los artistas volvieran a Bataclan, luego de la fatídica noche.
Sin embargo, el teatro centenario está dispuesto a que sus luces brillen nuevamente, restándole espacio al odio y al dolor.