AFP
Un año después de la masacre del grupo islamista Boko Haram en la ciudad de Baga, en el noreste de Nigeria, en la que murieron cientos de personas, sus habitantes aseguran que se ha convertido en una ciudad fantasma.El ataque también obligó a huir a miles de personas de esta ciudad de pescadores situada en el Estado de Borno, a orillas del lago Chad.
La masacre, que empezó el 3 de enero y duró cuatro días, está considerada la más mortífera cometida en seis años por el grupo islamista y, según algunos cálculos, murieron unas 2.000 personas. El 3 de enero los islamistas tomaron la ciudad y una docena de pueblos cercanos. Durante los días siguientes, mataron a centenares de civiles, incendiaron casas y secuestraron a mujeres y niños. La ciudad de Baga, situada en medio de varios feudos de Boko Haram, que controla varios localidades del noreste de Nigeria, es una ciudad estratégica que albergaba la base de las fuerzas nigerianas de la región contra el grupo islamista. «Baga sigue desierta, todos vivimos en campamentos y en casas de amigos o parientes en Maiduguri porque tenemos miedo de volver a nuestras casas», dijo a la AFP Muhammad Alhaji Bukar, uno de los habitantes de la ciudad.
En marzo, el ejército de Nigeria retomó el control de la ciudad y sus tropas patrullan sus polvorientas calles desiertas. Su aspecto actual, con viviendas quemadas y comercios cerrados, hace difícil imaginar que Baga fue una ciudad comercial muy animada, donde la gente venía a comprar ganado, artículos de cuero o productos frescos. En junio, los habitantes más pobres de la ciudad y de los pueblos cercanos empezaron a volver para pescar, alentados por las victorias del ejército contra los yihadistas. Los pescadores vendían sus capturas en Maiduguri, una gran ciudad del noreste de Nigeria y feudo histórico de Boko Haram.