Segundos después de que un juez de la ONU ratificó el miércoles su sentencia de 20 años por crímenes de guerra, el ex comandante de las fuerzas militares bosniocroatas Slobodan Praljak gritó: «íNo soy criminal de guerra!», bebió de un pequeño frasco y dijo a la corte que había tomado veneno. El aturdido juez detuvo la audiencia y Praljak fue llevado al hospital, donde murió.
Las fuertes imágenes del ex profesor de filosofía y director de teatro, que luego se convirtió en general de guerra, gritando y bebiendo lo que dijo era veneno, fueron transmitidas en vivo en el sitio web de la corte y en todos los países balcánicos.
La muerte del ex comandante de 72 años empaña el último caso del Tribunal Internacional para Crímenes de Guerra de la antigua Yugoslavia. Los jueces ratificaron sentencias de entre 10 y 25 años contra Praljak y otros cinco líderes militares y políticos bosniocroatas por su participación en un plan vinculado al difunto ex presidente croata Franjo Tudjman, para crear violentamente un miniestado dominado por croatas dentro de Bosnia durante la Guerra de los Balcanes, a comienzos de la década de 1990, deportando, maltratando y asesinando a musulmanes.
El primer ministro croata Andrej Plenkovic ofreció sus condolencias a la familia de Praljak y dijo que las acciones del ex general reflejan la profunda injusticia moral que se le hizo a él y los otros cinco acusados, cuyas sentencias también fueron ratificadas el miércoles por los jueces de la corte de apelación.
