Claves
- —Fathy descubrió en 1941 que las casas de adobe mantenían temperaturas agradables bajo el sol egipcio.
- —Su proyecto de Nueva Gourna aplicó patios, celosías y captadores de viento para lograr ventilación pasiva.
- —Hoy la UNESCO trabaja para restaurar el legado de esa arquitectura bioclimática.
El hallazgo que cambió la visión de la vivienda
En 1941, durante una visita a un pequeño pueblo nubio del Alto Nilo, Hassan Fathy observó casas de barro que permanecían frescas pese al abrasador sol. Mientras la arquitectura moderna había olvidado esas técnicas, él comprendió que el clima debía guiar el diseño, no al revés.
Nueva Gourna: el laboratorio de la arquitectura pasiva

Fathy fundó el pueblo de Nueva Gourna cerca de Luxor en la década de 1940, trasladando a cientos de familias a viviendas de adobe con patios privados, calles sinuosas y bóvedas nubias. Incorporó elementos más llamativos como captadores de viento y sistemas de refrigeración evaporativa, que enfriaban el interior sin consumo eléctrico.
Fathy también recuperó conocimientos ancestrales: patios interiores, celosías y gruesos muros de adobe que permiten la circulación natural del aire, mejorando el descanso y el humor, efectos que la ciencia vincula a las olas de calor al descanso, al humor.
Lecciones actuales y futuro del legado
Con el aumento de las olas de calor, las ideas de Fathy vuelven al centro del debate arquitectónico. Materiales naturales, ventilación pasiva y captadores de viento reaparecen en proyectos que buscan reducir el consumo energético.
La UNESCO trabaja para restaurar parte de Nueva Gourna, no solo como curiosidad histórica, sino como modelo de edificio que evita que el calor se convierta en enemigo.
